¿Y México, apá?
Las armas son para usarlas. Tal vez, sí, en legítima defensa, pero también en un momento de locura temporal por personas que normalmente no son violentas. Por lo tanto hasta el arma de menor calibre está diseñada para matar.
Por muchos problemas mentales que tenga un individuo, si no dispone de un arma no podrá cometer asesinatos masivos. El sentido común es lapidario, mister Trump.
El gobierno mexicano parece estar ahora mucho más pendiente en la guerra sucesoria que en tomar precauciones ante la posibilidad de que se apruebe la reforma fiscal en el país vecino.
Esperemos que, muy pronto, tanto la Secretaría de Hacienda como la de Economía informen qué tienen pensado hacer para paliar los efectos negativos de una reforma fiscal en Estados Unidos, en lugar de seguir enfrascados en la grilla electoral.
Los gringos tienen su agenda, una que casi siempre nos golpea, por eso, ¿y México, apá?
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