Sismos a través de los años
La hoy Ciudad de México ha sido reconstruida en innumerables ocasiones a través de los siglos
NIDIA MARÍN
No sería todo, para 1835 llegaría un temblor más que derrumbó puentes de las acequias, afectó severamente la sacristía de la Catedral y la capilla de San Felipe de Jesús, además de lanzar por tierra decenas de edificaciones.
SIGLO XX
Como dijera la arquitecta María Bustamante Harfush, en relación con el temblor de 1985:
Pero… “aún existen vacíos urbanos de predios que no se han regenerado y que mantienen latente el recuerdo de la fuerte destrucción que sufrió la Ciudad de México”.
En todos los años en los cuales se han registrado temblores de mayor intensidad, la gran ciudad ha resultado afectada en mayor o menor medida.
Hoy inicia otra reconstrucción por los severos daños de los sismos ocurridos el 7 y el 19 de septiembre de este 2017.
SIN MIEDO
Ante tantas reconstrucciones, sin embargo, los capitalinos si bien son solidarios cuando ocurren, no sienten que estén en riesgo no obstante vivir en zona sísmica.
Considera, en Fundación UNAM, que la exploración de la psicología de los mexicanos muestra también que la mayoría descarta la repetición de un fenómeno con el mismo grado de daño.
También hay personas que no sienten la necesidad de tomar precauciones, pues creen que un ente externo las va a proteger, ya sea el gobierno o alguna divinidad, añade.
A su juicio, los mexicanos tienden a enfrentar los problemas cuando suceden, en vez de modificar conductas para prevenir posibles daños. De hecho, expone, hay una fuerte resistencia a las medidas de prevención que implican un cambio significativo en los estilos de vida.
Dice: “Hay mayor resistencia a enfrentar daños por fenómenos naturales que por factores tecnológicos; es decir, las personas sufren mucho cuando ocurre un temblor o un tsunami, pero ante la explosión en una gasera, por ejemplo, su reacción es más fuerte”.
Precisa que ante lo que sucede: “Se tolera más el daño distribuido en toda la población a uno concentrado en unos cuantos grupos”.
Además, hay mucha reacción y hasta la conciencia de medidas precautorias inmediatamente después de una tragedia, aunque el cambio es pasajero y rara vez permanece el sentido de la prevención.
”No se trata de crear pánico ante los fenómenos naturales, sino de estar preparados para responder de la mejor manera posible”, advierte.






















