México: entre la fe y la razón
Por Enoch Castellanos
“El mundo y todo lo que sucede en él, como también la historia y las diversas vicisitudes del pueblo, son realidades que se han de ver, analizar y juzgar con los medios propios de la razón, pero sin que la fe sea extraña en este proceso”.
Esta reflexión, precisamente de quien representaba la máxima autoridad de la religión más popular de occidente, debería ser una lectura obligada para muchos políticos de la administración federal actual de México.
Por otra parte, está presente la siempre caprichosa realidad, que contrasta con nuestras creencias y aterriza los sueños de opio de algunos. La realidad y su entendimiento será siempre terreno de la razón: Los datos duros, el método científico y el pragmatismo.
En la actualidad muchas de las decisiones de política pública en materia de energía, salud y economía en México, se están tomando basadas en dogmas de fe e ideologías.
La realidad nunca es blanco y negro, existen muchos tonos de gris en ella, aún si sólo tuviéramos una visión monocromática.
La falta de decisiones prácticas, basadas en hechos comprobables y medibles nos sitúan en una sucesión de decisiones que tendrán efectos negativos en el presente y el futuro de millones de familias mexicanas.
No se puede separar la fe de la razón, so pena de caer al vacío esperando que alguien más rescate al pueblo de México de las nefastas consecuencias de no haber antepuesto los argumentos y los hechos a las creencias.

















