El pasado domingo 1 de junio, México, las y los mexicanos y sus instituciones dimos un paso enorme, demostrando que se puede transitar hacia una democracia actual, con visión social y humanista, lo cual fortalece a nuestro país y su vida interna.
Se menciona fácil en medios de comunicación y redes sociales, pero la realidad es que este reciente ejercicio electoral fue inédito y pudo transcurrir en un entorno de paz y de plena libertad democrática. El 1 de junio de 2025 fue el penúltimo paso de todo un proceso de transformación que empezó con la promulgación de la reforma al Poder Judicial, su debate, sus resistencias, sus reservas y todo el camino que condujo a su aprobación.
Se recibieron múltiples señalamientos y acusaciones durante este esfuerzo, cuyo objetivo primordial es dejar en manos del pueblo al único Poder de la Unión sobre el que este no tenía posibilidad de decisión y respecto a cuya vida interna estaba ajeno. Distante y fría, así era la relación de la sociedad con el Poder Judicial de nuestro país. A pesar de todo ello, avanzamos en este camino que no ha sido nada fácil, al tratarse de un proceso totalmente nuevo para todas y todos, pero en el que instituciones, Gobierno y sociedad hemos trabajado en conjunto como lo que somos: un país grande y con una vida democrática robusta.
Más de 13 millones de personas salieron y ejercieron su derecho, con más de 103 millones de votos válidos, sin que se registraran incidentes mayores. Un gran logro democrático, que se concretó a pesar de la fuerte campaña en su contra.
Además, nuestro pueblo hizo un gran esfuerzo, pues esta elección, a diferencia de las tradicionales, no incluía partidos ni logos impresos en las boletas (las cuales fueron, en promedio, seis por votante), sino que se debió elegir por nombre y número, lo que obligaba a investigar y conocer un poco más a cada candidata y candidato. Es decir, fueron comicios de mayor razonamiento y tiempo en las urnas, y aunque el pronóstico era de entre 15 y hasta 25 minutos por persona, finalmente fue menor el tiempo que la ciudadanía necesitó para emitir sus votos completos.
El siguiente paso es esperar que el Instituto Nacional Electoral (INE) entregue resultados completos de magistradas, magistrados, juezas y jueces, tanto federales como locales. Entonces conoceremos a quienes impartirán justicia durante los próximos nueve y once años, así como a las y los integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial, que se encargarán de vigilar y revisar que en el Poder Judicial no se tomen decisiones arbitrarias.
Hay que reconocer que se fueron superando los obstáculos que la misma naturaleza del proceso iba encontrando, y que seguiremos encontrando, pues corregir, pulir y perfeccionar este tipo de mecanismos es parte de todas las democracias en el mundo.
El pueblo de México decidió, decidió por más libertad, decidió por democracia, decidió por continuar con esta transformación que vive nuestro país encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien impulsó este gran cambio, el cual forjará un mejor futuro para nuestras hijas, hijos y generaciones futuras. Tendremos un México más justo y equitativo para todas y todos, sin distinción de clases sociales o etnias.
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