Con Sheinbaum y el #CártelDeMorena los delitos cometidos desde el poder, con el aval del régimen y el visto bueno presidencial no se investigan, se callan a balazos, supuestos suicidios y accidentes.
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El fenómeno de la corrupción en nuestro país no es nuevo, existe desde los primeros años del México independiente; pero en estos dos siglos, en muy pocos momentos ha sido posible contar con pruebas irrefutables de la ilegalidad e inmoralidad con la que actúa el grupo en el poder, como sucedió la semana pasada, al darse a conocer el audio de la reunión entre el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcantar y quien fuera el Secretario de Marina de López Obrador, José Rafael Ojeda Durán.
Recordemos brevemente el caso. AMLO anunció en julio de 2020 que la Secretaría de Marina (Semar) se haría cargo de las aduanas, so pretexto de “acabar con la corrupción”. Pero lo que hicieron los marinos fue exactamente lo contrario, corromperse y usar las aduanas para hacerse millonarios, permitiendo la entrada ilegal de productos, entre otros, los combustibles, dando origen al que quizá sea el robo más grande en la historia del país: el huachicol fiscal. 600 mil millones de pesos (cantidad reconocida por la Procuradora Fiscal de la Federación) que se quedaron en los bolsillos de marinos y de funcionarios federales y estatales morenistas durante el sexenio del narco expresidente AMLO.
Uno de esos marinos al que sus superiores involucraron en la red de huachicol fiscal fue el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcantar. La trama era muy sencilla: que él siguiera realizando su labor en las aduanas, sin hacer ruido, y dejando que sus superiores permitieran el ingreso de millones de litros de combustible ilegal. A cambio de su silencio, él recibiría un pago mensual.
Si Guerrero Alcantar se hubiera quedado callado, estaría vivo y recibiendo miles de pesos mensuales producto del huachicol fiscal. Pero en 2024 cometió la “osadía” de denunciar la comisión de este delito, y no ante cualquier persona, sino ante el entonces Secretario de la Marina, José Rafaél Ojeda Durán, conversación que quedó grabada en el audio dado a conocer la semana pasada.
En ese audio, Guerrero Alcantar da nombres y cargos de varios de los involucrados, entre ellos, el sobrino de su interlocutor, Fernando Farías Laguna, quien –de acuerdo con el testimonio– dijo que Ojeda Durán, tan sabía del huachicol fiscal, que incluso ya les había llamado cuatro veces la atención por este asunto. Y ante el señalamiento directo, Ojeda desvía la conversación.
Ojeda Durán se escucha incómodo todo el tiempo, tan es así que desde el principio (cuando, supuestamente, ni conocía el tema) propuso dos opciones al caso: “o destapamos todo esto y me vale madre a mí quién caiga, porque yo no estoy metido en eso; o tratamos de cerrarlo aquí nosotros con el cambio de toda esta bola de cabrones, mandarlos a otros lugares”. Así es, el Secretario de Marina proponiendo la impunidad total para los marinos delincuentes.
¿Y qué pasó después de esa reunión? Como se lo solicitó Ojeda, Guerrero Alcantar escribió a mano una carta resumiendo todo lo que sabía sobre la red de huachicol; luego se reunió con el secretario de Marina nombrado por Sheinbaum, Raymundo Pedro Morales Ángeles; luego pidió vacaciones, sólo unos cuantos miembros de la Semar sabían que estaría en Manzanillo, y ahí fue asesinado por dos sicarios que viajaban en moto.
Esta historia, que pareciera la trama de una película, muestra de cuerpo entero la corrupción del régimen de Morena. Los más altos mandos del gobierno, ligados al crimen organizado; y quien se atreva a denunciar, pagará con su vida, como también sucedió semanas después con otros marinos involucrados.
Por eso, no se trata de un audio cualquiera, sino de una prueba fehaciente de la podredumbre que existe en el régimen de Morena; la muestra indiscutible de que, desde los más altos niveles jerárquicos de este gobierno y el anterior, se delinque impunemente.
¿Debería haber consecuencias jurídicas por el contenido del audio? Por supuesto, tanto en materia administrativa como penal. Ojeda tenía la obligación de denunciar los actos ilícitos, y al no hacerlo, cometió el delito de encubrimiento de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que se sanciona con hasta quince años de cárcel. Se sabe que “comentó” el tema con Gertz, pero no hay evidencia de denuncia formal alguna de su parte
Y llama la atención que el audio se hubiese hecho público en estos momentos. ¿Acaso alguien sorprendió al secretario de Marina haciendo una grabación sin su consentimiento? Desde luego que no, él hizo la grabación, y probablemente él la filtró. ¿Para qué? Para protegerse, sabedor de que en algún momento su red de corrupción saldría a la luz. Quiere lavarse la cara, curarse en salud, demostrar que él no sabía nada del huachicol.
Ojeda Durán, como muchos otros morenistas, están muy estresados por los avances en las indagatorias en diversas cortes en Estados Unidos que han seguido las huellas del crimen organizado y su relación con destacados morenistas en el poder. Pero el gobierno de Sheinbaum nada está haciendo para detener a estos morenistas huachicoleros y narcotraficantes, sino que es el gobierno estadounidense quien la está obligando. Por eso vemos a la presidenta tan malhumorada en las últimas semanas, porque sabe que, en cualquier momento, las investigaciones van a apuntar a AMLO y su familia, y ni modo que se atreva a decirle a Trump que no actuará contra ellos.