La moviola
Los hijos de Don Fernando
por Gerardo Gil Ballesteros
En realidad, Cuando los hijos regresan tiene más de Los hijos de Don Venancio (Joaquín Pardavé,1944), que de las dos versiones de Cuando los hijos se van (Juan Bustillo Oro, 1941 y Julián Soler, 1968), de las cuales deriva el título del filme.
Lo que se agradece de la película también, es que la primera meta que se propone es hacer reír, cosa que logra en general, sin dejar de lado una mirada nada condescendiente a la conchudez de las generaciones actuales.
En vista del empacho que tiene la cartelera de medianos blockbusters, este filme resulta una buena opción de entretenimiento para ir al cine y pasar un rato agradable. No más, pero tampoco menos.
En corto
En el primer caso, tiene más en común con Mazes and Monsters (Steven Hilliard Stern, 1982), uno de los primeros trabajos de Tom Hanks y verdadera curiosidad, y por otro lado, con Dungeons & Dragons (Courtney Solomon, 2000), basado en el famoso juego de mesa.
Pero la nostalgia se pone en contra de una película que en general es
entretenida.















