Nada en lo oscurito, decía AMLO
En el México urbano, a la política (la cosa pública) se le dice la tenebra. Y en muchos asuntos se recomienda tratarlos “a la sorda”. Y también se dice actuar o hablar con “sordina”.
De muchos asuntos se recomienda tratarlos o hablarlos “en privado” o en voz baja o con la puerta cerrada. Gabriel García Márquez decía que todos tenemos una vida pública, una vida privada y una vida secreta.
Todo esto se entiende y puede ser compartido. Pero sólo en cosas que no sean esencialmente públicas, como los asuntos de gobierno o que tengan que ver con dinero público.
Con ese dinero secreto se compraban y corrompían adversarios políticos y periodistas que así pasaban de ser muy incómodos a ser menos incómodos.
Por definición, los cargos y empleos públicos, desde la Presidenta de la República hasta los ujieres, son asuntos públicos. Y tanto los nombramientos como los despidos deben ser tratados con la máxima transparencia. Nada en lo oscurito, nada a la sorda.
Entonces, cabe preguntarse ¿por qué en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), a cargo ahora de Martí Batres Guadarrama, se despide a empleados y trabajadores a la sorda, en lo oscurito, en privado?
¿Los altos mandos del ISSSTE nunca habrán escuchado el sabio consejo de Andrés Manuel López Obrador, aquel que rezaba que la vida pública debe ser cada vez más pública?
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