Análisissábado, 30 de agosto de 2025
Plan IA 2025 de China
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A fines de julio de este año, China anunció su Plan de Acción para la Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial (IA), presentado en la Conferencia Mundial de IA en Shanghái.
A diferencia del enfoque estadounidense, que, como analizamos aquí en entregas anteriores, enfatiza la innovación y el liderazgo de mercado con el objetivo explícito de “ganar la carrera” de la IA, el plan chino combina supervisión estatal, proyección internacional y un marcado énfasis en la colaboración global. Colaboración que se alinea con los objetivos y acciones de Naciones Unidas, que apenas esta semana anunció el Diálogo Global para la Gobernanza de la IA y el Panel Científico Independiente en IA —de los que hablaremos en las siguientes colaboraciones—.
Por lo pronto, el gobierno chino presenta la IA como una “nueva frontera para el desarrollo humano”, capaz de impulsar la transformación industrial y tecnológica, pero también —y esto es muy interesante— como un bien público internacional que debe ser seguro, confiable y equitativo. Según el comunicado oficial, el plan insta a todas las partes a trabajar juntas para promover la gobernanza de la IA global, con principios que incluyen servicio a la ciudadanía, respeto a la soberanía, seguridad, supervisión, equidad e inclusión. Además, se anunció la creación de una nueva organización internacional de cooperación en IA, con sede en Shanghái, para compartir avances tecnológicos y fomentar modelos abiertos que reduzcan la concentración de poder en manos de unos pocos países o corporaciones, en franca referencia a Estados Unidos.
Este enfoque refleja la visión de “cibersoberanía” que China promueve desde la década de 2010: cada Estado debe gobernar su internet y su infraestructura digital según sus leyes y valores. El plan se inscribe en un marco de gobernanza más amplio, respaldado por leyes como la Ley de Ciberseguridad (2017), la Ley de Seguridad de Datos (2021) y las Medidas para Servicios de IA Generativa (2023). Estas normas priorizan la seguridad nacional, la estabilidad política y la alineación con los “valores socialistas fundamentales”, al mismo tiempo que facilitan la integración de empresas como Douyin y WeChat en la arquitectura digital nacional.
El contraste con Estados Unidos es notable: mientras Washington promueve marcos voluntarios y prioriza la competitividad, China combina planificación estatal, supervisión de datos y proyección internacional, buscando liderar la definición de normas éticas y técnicas a nivel global. Su estrategia incluye exportar infraestructura digital, sistemas de pago, herramientas de IA y capacitación a países de África, Asia y América Latina, reforzando su poder blando y creando dependencias tecnológicas que extiendan también su influencia global.
Lo curioso del Plan de IA 2025 es que, a pesar de su relevancia estratégica, apenas ha sido analizado por medios y académicos, no solo en México, sino en países occidentales fuera del ámbito geopolítico. Su tono es simultáneamente colaborativo y estratégico: promueve la cooperación internacional y los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, pero mantiene la centralidad del Estado y la soberanía nacional sobre datos y algoritmos. En otras palabras, China quiere liderar la tecnología global sin renunciar a su control interno, ofreciendo al mundo avances en IA bajo sus propios estándares.
Este anuncio deja claro que la carrera por la inteligencia artificial no es solo un asunto de mercado o de innovación tecnológica. Se trata de geopolítica digital, donde la infraestructura, los estándares y la gobernanza de la IA se convierten en instrumentos de poder global. China busca moldear estas reglas desde su propia perspectiva, construyendo un ecosistema tecnológico que sea a la vez colaborativo y estratégicamente alineado con sus intereses nacionales.