Reforma al Consejo de Seguridad de la ONU
por Juan Ascencio Moctezuma
Muy pronto tendrá lugar la semana de alto nivel de la 80 Asamblea General de las Naciones Unidas. Seguramente habrá discusiones, discursos y comunicados sobre la reforma del Consejo de Seguridad (CS).
Este tema siempre genera interés porque se trata del órgano político más prominente de la organización, con la facultad de adoptar decisiones obligatorias para todos los miembros.
El argumento más difundido a favor de la reforma es que el CS será más efectivo si es más representativo; por ello, se plantea incluir a nuevos miembros permanentes que reflejen las realidades políticas y económicas del mundo actual.
Sin demeritar este compromiso, y el de otros exponentes del Sur Global, es necesario preguntarse: ¿otorgarles asientos permanentes se traduciría en un mejor Consejo de Seguridad?
Aquí yace el principal problema de la propuesta de incrementar los asientos permanentes. Es ingenuo pensar que el CS funcionará mejor si un país determinado obtiene el estatus de permanente, y más aún si se le concede derecho de veto.
Un asiento permanente responde más al prestigio nacional que a una voluntad desinteresada de fortalecer al órgano como plataforma de concertación política o de mejorar la arquitectura de construcción de la paz de la ONU.
Reparar esta dinámica exige mucho más que incrementar el número de miembros permanentes. La clave está en la voluntad política de los actores implicados en cada conflicto, incluyendo las potencias regionales y globales con intereses en juego.
Atender estas carencias y garantizar respaldo político al DPPA es un área de oportunidad inmediata para todos los países que quieren fortalecer el papel de la ONU como agente de paz y seguridad. Y lo mejor es que no se requiere ser miembro permanente del CS.
En el contexto geopolítico actual, una reforma del CS parece improbable. Las grandes potencias parecen cómodas con el unilateralismo, la coerción -económica y armada- y las iniciativas diplomáticas de formato reducido.
@jufeascencio
*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.
















