Pie de Nota | Arath y la moral de la 4T
A la empresa de préstamos inmediatos Moneyman se le ocurrió hacer un spot en el que Arath de la Torre aparece diciendo burlándose de los voladores de Papantla
Erick Ramírez / El Sol de México
Estando de vacaciones, quien escribe se interesó en una pequeña nota, de esas que solían ser intrascendentes hace un par de años, pero que hoy ya hasta merecen la atención presidencial durante una mañanera.
Pasaría más de una semana desde el lanzamiento de la campaña para que el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, exigiera a la empresa rectificar la campaña que, según él, "denigra" a la cultura totonaca.
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Los eventos subsecuentes son una buena fotografía de la potencia que tiene el morenismo para establecer agenda o para recoger lo que ya está y hacerlo suyo.
Aquí me detengo en destacar las reacciones que siguieron de la Secretaría de Cultura federal y del presidente López Obrador.
El Presidente por su parte utilizó el evento para –de nuevo– llamarlo "racista" y sacar raja política al señalar a Felipe Calderón y a Lorenzo Córdoba por declaraciones pasadas que según él estaban en la misma línea.
Por supuesto que nadie propuso un programa para redignificar la situación del pueblo totonaco, linchar sin pruebas sale más barato.
Pues con base en el criterio presidencial y de Alejandra Frausto todos quienes laboran en la empresa, trabajadores medios y altos, así como el mismo volador protagonista, son racistas.
Las reacciones en contra de Arath de la Torre son otro gran tema aparte, quien recibió una tremenda tunda en redes por indignados de sillón que no comprendieron que es un actor y se le pagó para repetir un guión.
Pero como hoy lo bien visto es linchar sin pruebas a todo aquel que vaya contra nuestra moral o la de la 4T pues nadie le va a pedir una disculpa al actor, quien tiene o tenía proyectos profesionales en puerta.
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Lo hemos normalizado, pero tenemos a funcionarios de todos los niveles lanzando acusaciones muy graves a diestra y siniestra y a la opinión publicada haciendo eco, ambas alimentándose en círculo vicioso.
Y es que el poder establecido ha hecho cotidianidad al linchamiento público y la acusación sin base sobre tópicos irrelevantes para la resolución de nuestros variados y profundos problemas.





























