El verano en México huele a mar, y cómo no pensar en eso si tenemos unas de las playas más hermosas del mundo. Para millones de mexicanos, las vacaciones significan pisar la arena, meterse al agua y disfrutar en familia. Pero hay una pregunta que pocos nos hacemos y es saber si ¿el agua en la que estoy nadando es realmente segura?
Para no quedarnos solamente con la impresión de que esta playa es limpia o aquella no, el gobierno federal lanzó una herramienta que apunta justamente guiarnos y saber si el agua en la que vamos a nadar es limpia o nos podemos enfermar. Se trata de Playas Mx, una app desarrollada por Semarnat y Cofepris que permite consultar, desde el celular, la calidad sanitaria del agua en 289 playas de 17 estados costeros. Con un sistema de semáforo (verde para aptas, rojo para no aptas), la app brinda información basada en más de 2,300 muestras tomadas este verano. Una iniciativa útil, sencilla, bien pensada y gratuita; tecnología pública al servicio directo del ciudadano.
Pero mientras más exploras la app, más clara se vuelve una ausencia: la participación ciudadana no está habilitada. No puedes reportar que hay muchos peces muertos, ni alertar sobre un olor extraño en el agua, ni registrar visualmente una descarga sospechosa. No hay botón de “informar incidencia” ni formulario para aportar tu experiencia como usuario. Esto llama la atención, especialmente porque desde algunos medios se insinuó que sí se podría hacer. Y porque en 2025, las mejores apps no solo informan, también escuchan, son bidireccionales.
Hay una lección que muchas plataformas digitales han aprendido y es que cuando los usuarios participan, las herramientas se vuelven más poderosas. Waze no sería lo que es sin quienes reportan accidentes o tráfico en tiempo real. Google Maps mejora gracias a quienes corrigen horarios o dan reseñas. Incluso apps de salud y monitoreo ambiental, como Swim Guide en Canadá o Beach Report Card en California, permiten que los ciudadanos aporten lo que ven y viven, creando redes colaborativas de protección y conciencia.
Playas Mx tiene todo para volverse parte de esa tendencia. Tenemos millones de “reporteros” que mientras caminan por nuestras playas pueden informar una mancha de petróleo o un drenaje abierto, por decir algún ejemplo, y así poder construir una red de vigilancia ambiental nunca antes vista.
La diferencia sería enorme. No solo se protegería la salud pública con más precisión, sino que se fomentaría una cultura de conciencia ambiental colectiva. Porque cuidar el mar no es tarea exclusiva de Cofepris, Semarnat o de una app, es también una tarea de todos los que vivimos y disfrutamos de las playas y el mar mexicano.