La falacia de la llegada
Vivimos en una cultura que nos vende constantemente la promesa del “cuando llegue a…”. Cuando consiga ese ascenso, cuando tenga una casa propia, cuando logre bajar de peso, cuando forme una familia… Entonces sí podré respirar tranquilo.
Pero, ¿qué sucede cuando finalmente llegamos? La paradoja se revela: la satisfacción dura poco y pronto surge un nuevo horizonte que promete la felicidad definitiva. Es un espejismo que nos mantiene en movimiento, pero rara vez en paz.
Tal vez la propuesta más revolucionaria sea esta: dejar de esperar el momento en que todo encaje y comenzar a habitar la plenitud imperfecta del ahora. Porque si seguimos creyendo en la falacia de la llegada, nunca llegaremos realmente.
@Mik3_Sosa
















