¿Y después del 8M qué sigue?
Necesitamos una Presidenta con autoridad, distinta a la que justifica poner vallas metálicas para “evitar quemen la puerta de Palacio Nacional”, y dizque para proteger a las propias mujeres que marchan y a las mujeres policías que “las cuidan”.
Ella puede seguir la inercia de sus publicistas y repetir y repetir una consigna, para darle buena calificación de su popularidad, aunque las cifras muestren la realidad que gritamos el 8M. Llamar a la unidad frente al asedio de Trump es de toma y daca.
Defensora de derechos humanos


















