Según las estadísticas de la Cámara de Diputados, de la Constitución originalmente concebida y promulgada en Querétaro, queda muy poco. El 85 por ciento de los preceptos han sido modificados un promedio de cinco veces cada uno.
De acuerdo con los registros parlamentarios de San Lázaro, el presidente que más reformas ha aprobado es Felipe Calderón: 110, una de cada cinco reformas constitucionales de toda la historia de la Constitución.
impuestas al texto constitucional
Y añade que en los últimos diez años, por lo menos hemos tenido diez decretos de reformas constitucional que tienen que ver con la materia penal, aunque “creo que no estamos satisfechos con los resultados’’.
Roberto Duque reconoce que en el exceso de reformas, muchas de éstas han sido necesarias y buenas para el México actual, pero las más, a mi parecer, han sido erróneas y, en muchos otros casos, han generado problemas.
Han sido desacertadas e innecesarias. “El problema no es que haya cambios, sino que sean malos. Es cierto que México ha tenido un número muy grande de reformas, pero lo peor, es que la mayoría de éstas han sido superfluas”, enfatiza el catedrático universitario.
“Las instituciones no han cumplido”, remata. La Constitución Política de la Ciudad México
La reforma convertirá además a las 16 delegaciones políticas de la Capital en Alcaldías y creará la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, para establecer las reglas correspondientes al ejercicio de los poderes en la nueva entidad federativa.
La Reforma fue considerada como un paso fundamental para el reconocimiento de los derechos políticos de los habitantes de la Capital, y la ALDF se convertirá en Congreso Local, con la facultad de aprobar reformas constitucionales como lo hacen los congresos de los estados.
De ser así, el Constituyente de la Ciudad de México iniciará funciones en septiembre próximo.
Bertha Alcalde, Fiscal de la CDMX, indicó que se buscará una reparación integral del daño y hay acompañamiento psicológico a las víctimas del accidente
Desde noviembre de este año, la alcaldía envió un oficio dirigido a la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, en la que solicita una partida presupuestal extra de 182 millones de pesos
Personas que permanecían en el exterior del Hospital General Regional 200, en Tecámac, fueron atropelladas por un automóvil mientras aguardaban noticias de pacientes
El 1 de abril, el informe elaborado por la Dirección General de Epidemiología muestra un universo de 728 casos, es decir que en tres días solo aumentó uno
Pese al exceso de reformas, la Ley Suprema actual cuenta con rigor jurídico: Juristas, constitucionalistas y reformistas
En 99 años de vigencia ha registrado cerca de mil reformas en 109 de sus 136 artículos; permanecen intactos solo 27
Los problemas de la Constitución General no están en su contenido, sino en la aplicación del Estado de Derecho
La nueva Constitución de la Ciudad será tercera desde 1917 y la primera del Siglo XXI
La Constitución Política de la Ciudad de México no será modelo ni punto de partida para la Nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues el texto actual cuenta con rigor jurídico, y los problemas de corrupción, impunidad y criminalidad no están en su contenido, sino en la aplicación y cumplimiento del Estado de Derecho, adelantan desde sus diferentes perspectivas destacados constitucionalistas, juristas y reformistas.
Entrevistados por El Sol de México, defensores a favor de la vigencia de la Carta Magna y promotores de un nuevo texto constitucional, señalan por separado que pese a ser una de las constituciones más antiguas del planeta y a las cerca de mil modificaciones en casi 85 por ciento de sus 136 artículos, requiere de una revisión y cambios, para adecuarla más a los nuevos tiempos.
El comisionado para la Reforma Política del Distrito Federal y promotor de la Reforma del Estado desde hace 40 años, Porfirio Muñoz Ledo, señala que la nueva constitución del Estado 32 de la República será la primera del Siglo XXI, con la participación de muchos actores de la sociedad, para lograr una ley de avanzada.
A la pregunta de si la nueva Constitución de la Ciudad de México debe ser modelo o punto de arranque para la elaboración de una nueva Constitución General de la República, Muñoz Ledo señala: “Lo que proponemos es una Constitución de avanzada, útil y beneficiosa, que tienda a generar un efecto federalista y pueda ser un aliciente para la convocatoria del Constituyente (General de la República)”.
El doctor, Sergio García Ramírez, investigador jubilado docente en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIJ-UNAM), sostiene: “Estoy de acuerdo con mis colegas en que hay que modificar leyes, pero no podemos engolosinarnos y suponer que una vez cambiada la ley las cosas se van a remediar’’.
Reconoce que el documento ha sido modificado muchas veces sin dar los resultados apetecidos. Pero remarca: “Incluso me atrevería decir frente a quienes dicen que valdría la pena estudiar una nueva Constitución, que “ya tenemos una nueva Constitución”, pues el texto actual, en muchos de sus aspectos fundamentales y secundarios, no es la Constitución de 1917”.
A su vez, el constitucionalista de la Facultad de Derecho de la UNAM, Roberto Duque, rechaza tajante que la próxima Constitución Política de la Capital deba ser modelo para una nueva Carta Suprema de la República, dados los intereses de grupo y cortoplacistas que han marcado la mayoría de las reformas hechas al texto constitucional vigente desde hace 99 años.
Autor de la página electrónica de seguimiento en tiempo real de todas transgresiones a la Carta Magna (“Violómetro Constitucional”), puntualiza que la próxima Constitución del Distrito Federal no debe extrapolarse a la de una Nueva Constitución Política en todo el país, pues solo obedece a la agenda actual clase política en el poder, y no tiene como sustento del clamor general de la sociedad. Sin tocar, solo 19 por ciento de la Ley Suprema
Tras 99 años de vigencia, después de su creación el 5 de febrero de 1917, tras las reformas a la Constitución de 1857, la Carta Magna ha registrado cerca de mil reformas, en sus 136 artículos, quedando solo sin tocar 27 de éstos, es decir, 19 por ciento del documento texto original concebido hace casi un siglo.
De acuerdo al Diario de Debates de la Cámara de Diputados, hasta 2013, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos había registrado 561 reformas constitucionales por Decreto y 573 por temas en general, ya que bajo este concepto, un artículo puede registrar una o varias modificaciones o adiciones.
Sin, embargo, a la fecha y luego de las reformas estructurales aprobadas en los dos últimos años, con el presidente Enrique Peña Nieto, el constitucionalista Roberto Duque precisa que de acuerdo a las estadísticas y seguimiento de la UNAM, el total de cambios a la Constitución “ya anda muy cerca de las mil enmiendas en más del 80 por ciento de sus artículos, “si se consideran fe de erratas, reformas a transitorios y aclaraciones”.
Detalla que los artículos de la Carta Magna que se mantienen intactos desde 1917 son el 8, 9, 12, 13, 23, 38, 39, 47, 50, 57, 62, 64, 68, 80, 81, 86, 91, 118, 120, 121, 124, 125, 126, 128, 129, 132 y 136. Y entre los que más han sido reformados, están el 73 (referente a la formación y admisión de nuevos estados en la Unión Federal), con 75 enmiendas; el 123 (referente al derecho al trabajo, con 24 cambios; el 107, con 5; el 15, con 14; el 107, 15; el 89, con 17 (sobre las facultades del Ejecutivo), y el 27, con 19 (respecto del campo).
Desde su primer reforma, el 8 de julio de 1921, para establecer en todo el país escuelas rurales, secundarias, superiores y profesionales, hasta la última publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el 13 de enero de 2016 sobre la Ley Federal del Derecho de Autor, el artículo 73 ha sido reformado más de una vez cada año y medio en promedio, y el 123 cambia cada tres años, mientras el 27, cada cuatro.
Los politólogos estiman que la Carta Magna ha sido cambiada dos veces más que cualquier otra constitución democrática del mundo, y es de las constituciones más viejas. El promedio de reformas constitucionales en países democráticos estables es de 5.8 por año de 1993 a 2002, mientras en México es de 11.6 por ciento anual.
El número de modificaciones aumentó significativamente durante el gobierno del presidente Miguel de la Madrid. Antes de 1982, cada primer mandatario promulgaba en promedio alrededor de 16 reformas constitucionales, pero a partir de 1982 el número casi se cuadriplicó para alcanzar un promedio de 60 reformas por titular del Ejecutivo federal.
Al respecto, Muñoz Ledo, doctor en ciencia política y derecho constitucional por la Universidad de Paris y exrepresentante Permanente de México ante la ONU, sostiene que el número excesivo y carácter inconexo de las reformas constitucionales maquinadas durante los últimos años, han respondido la mayoría de las veces, a las visiones del grupo en el poder.
Agrega que dichas enmiendas han resultado una máscara para disfrazar la resistencia a los cambios verdaderos, además de que considera que “las mal llamadas reformas estructurales impusieron además enormes regresiones a un proyecto nacional forjado durante generaciones”.
Le siguió el expresidente Ernesto Zedillo, quien aprobó 77 reformas. En su primer año de Gobierno, el presidente Peña Nieto aprobó 21 reformas. Se considera que en solo un año ha reformado la Constitución más de lo que el 56 por ciento de los presidentes anteriores la reformaron durante su sexenio.
A estas reformas hay que agregar las once reformas estructurales concretadas entre 2013 y 2014. En términos generales, los años con mayor número de reformas han sido 1993, 1994 y, un poco inesperadamente, 2011, con 31 reformas aprobadas por año. El trabajo legislativo realizado en estos años equivale a tres veces el trabajo legislativo realizado entre 1945 y 1961. Superfluas, la mayoría de las reformas
Los especialistas coinciden en que aun cuando a los largo de sus 99 años, se han hecho cambios trascendentales a la Constitución, la mayoría de las modificaciones han sido superficiales y solo al servicio de los intereses de la clase política y grupos de presión en turno.
Basta revisar –dice el profesor Roberto Duque–, el historial de la gaceta parlamentaria para observar cómo buena parte de las reformas se ha concentrado en asuntos menores, con cambios “cosméticos”, al vapor, fastrack y albazos legislativos, para atender coyunturas o componendas partidistas.
Sergio García Ramírez, exprocurador general de la República, afirma que en los últimos tiempos hemos concentrado nuestra atención en las leyes y hemos recibido un verdadero “torrente legislativo’’, un “chubasco’’ de normas que aparentemente no han sido todo lo exitoso que sus gestores prometieron, cuando las incubaron en los procesos parlamentarios.
Tras la aprobación de la Reforma Política del Distrito Federal en el Congreso, la próxima Constitución Política de la Ciudad de México será apenas la tercera en promulgarse en 32 años, después de la creación de las entidades federativas de Quintana Roo y Baja California Sur.
La Constitución Política del Estado de Quintana Roo, fue concebida en 1974 y promulgada por el Congreso Constituyente el 9 de enero de 1975, en Chetumal, para entrar en vigor el 12 de enero del mismo año, mientras la de Baja California Sur fue promulgada el 15 de enero del mismo año.
En diciembre de 2015, en un hecho histórico, luego de 191 años de existencia y tras 27 años de cabildeos, la Cámara de Diputados y el Senado de la República aprobaron la Reforma Política del Distrito Federal, que lo convertirá oficialmente en Ciudad de México y el estado 32, con la promulgación de su propia Constitución.
De los 100 integrantes que tendrá dicha Asamblea que creará la Carta Magna local, 60 se elegirán por la vía de la representación proporcional, y de los 40 restantes, 14 serán electos en San Lázaro; 14 en el Senado y seis serán designados por el Ejecutivo federal, así como otros seis por el local.
Antes, la reforma deberá ser avalada por más de la mitad de los 31 congresos locales del país, y el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), emitirá la convocatoria para la elección de los constituyentes a más tardar dentro de los siguientes 15 días, una vez publicado el decreto.
De a cuerdo al seguimiento, 15 de los 16 congresos estatales que se requieren ya aprobaron la Reforma, por lo que se espera que en breve se envíe el decreto al Ejecutivo federal, para su promulgación, con la finalidad de que los comicios para elegir a los integrantes del órgano que elaborará la Constitución local sean en el primer domingo de junio de este año.