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Análisissábado, 12 de abril de 2025

Bírmex y Segalmex: sin permiso para robar

Pero que desde Palacio Nacional ya no se practique, fomente o tolere la corrupción, no significa la plena desaparición de ésta. Siguen existiendo múltiples medios y mecanismos para apropiarse de los recursos públicos.

Para empezar, la existencia objetiva de una añeja burocracia acostumbrada a mirar el servicio público como fuente de enriquecimiento personal. “La vereda quitarán, dice la sabiduría popular, pero la querencia cuándo”.

Hoy ya no es así. Ahora falta el componente esencial de la vieja época: el permiso presidencial. Una vez que son detectados los indicios de una operación fraudulenta, desde la mismísima cúpula del poder se le pone freno.

Y aunque no es fácil, porque la base del fraude es el engaño, en la medida de lo posible, se separa, persigue o sanciona a los responsables, quienes  se acogen a la antigua práctica de tirar la piedra y esconder la mano.

Castigar el delito es importante. Pero es más importante, mucho más importante, evitar el delito y su repetición. Y al logro de este objetivo contribuye decisivamente la ausencia del permiso, desde mero arriba, para delinquir.

Segalmex y Bírmex son dos casos emblemáticos de la ausencia del factor esencial de la corrupción grande y exitosa: el permiso para robar.

mentorferrer@gmail.com

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