La atención plena como refugio mental
En tiempos de contingencia, incertidumbre o crisis, poner en práctica esta capacidad se vuelve esencial. Nos permite responder en lugar de reaccionar, conectar con nuestras emociones sin ser arrastrados por ellas y tomar decisiones más conscientes.
Diversos estudios han demostrado que el mindfulness mejora la regulación emocional, fortalece el sistema inmunológico, reduce el dolor físico y promueve una mayor adaptación al cambio.
Otra forma accesible de practicar es comer con atención plena, por ejemplo: elige un alimento, obsérvalo, huélelo, saboréalo lentamente y agradece por todo lo que hizo posible tenerlo en tus manos. Este acto cotidiano se transforma en una experiencia de conexión y gratitud.
La atención plena no elimina el estrés ni los problemas, pero sí transforma nuestra relación con ellos. También nos recuerda que, aunque no siempre podemos controlar lo que ocurre afuera, sí podemos elegir cómo responder desde adentro.
En medio del ruido, la prisa y la sobrecarga de información, detenernos a respirar, sentir y observar puede ser un acto radical de autocuidado. La atención plena no es una moda pasajera, es una herramienta poderosa para cultivar salud mental, claridad y bienestar.
Volver al presente es volver a nosotros mismos y en ese regreso, podremos encontrar un refugio.
Líder de Proyecto de Psicología
División de Servicios de Salud Mental y Adicciones
Coordinación de Salud Mental y Adicciones















