Trump y la política de Inteligencia Artificial
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónAhora que en México hemos empezado a discutir acerca de los efectos que podría llegar a tener el retorno a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, vale la pena considerar también las consecuencias que su gobierno podría acarrear en un ámbito en que cada vez nos encontramos más inmersos: la Inteligencia Artificial (IA).
Si bien se trata de un personaje que puede ser, en ocasiones, impredecible, hay suficiente evidencia en sus declaraciones, en los personajes que lo rodean y en los intereses que defiende como para suponer que, con altas probabilidades, su administración favorecerá cierto tipo de acciones en relación con la IA.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca está destinado a remodelar el panorama de la IA en los Estados Unidos con cambios de política que podrían tener implicaciones de gran alcance en el mundo. La intersección entre la innovación en IA, la seguridad nacional y la competencia global con China probablemente dominará la agenda de su administración, junto con sus preferencias ideológicas más amplias en favor de la desregulación y el crecimiento económico.
De acuerdo con varios expertos, se espera que una de las primeras acciones de Trump sea derogar la Orden Ejecutiva sobre IA de 2023 emitida por el presidente Biden. Esta orden enfatiza la protección de los derechos civiles, la privacidad y la seguridad nacional, al tiempo que promueve la innovación en IA y las aplicaciones para el servicio público. Sin embargo, Trump ha sido critico de esta Orden por imponer, según él, "ideas de izquierda radical" que sofocan la innovación. Aunque podría retener algunas disposiciones bipartidistas sobre seguridad nacional, como medidas para abordar los riesgos de ciberseguridad impulsados por IA, es probable que Trump priorice un enfoque regulatorio más permisivo, fomentando un entorno para desarrollos más rápidos en IA, respondiendo también a intereses geopolíticos.
En este sentido, u rasgo distintivo de la política de IA de Trump probablemente será un mayor énfasis en la competencia con China. Trump ha enmarcado a China como la principal amenaza en la carrera global de la IA, y se espera que su administración redoble los controles de exportación para restringir el acceso de China a tecnologías avanzadas de semiconductores.
Este enfoque se basa en las iniciativas de la administración Biden, pero es probable que adopte una postura más agresiva, posiblemente incluyendo restricciones más estrictas sobre proyectos de IA de código abierto que podrían beneficiar a China. Sin embargo, la naturaleza transaccional de Trump podría permitir espacio para negociaciones bilaterales, particularmente si se alinean con sus objetivos estratégicos más amplios, como mantener equilibrios regionales favorables a Estados Unidos.
Por su parte, la influencia del círculo cercano de Trump también moldeará la postura de su administración sobre la regulación de la IA. Elon Musk, aliado clave de Trump, ha planteado preocupaciones sobre los riesgos existenciales que representan los sistemas avanzados de IA. En este sentido, desde una visión optimista, la participación de Musk podría impulsar salvaguardas mínimas pero cruciales, como la exigencia de pruebas de seguridad previas al lanzamiento de nuevos modelos de IA.
Por su puesto que buscando beneficiar a sus empresas, sobre todo. En contraparte, el vicepresidente J.D. Vance ha sido apoyado por intereses corporativos que claramente se oponen a cualquier intento de regulaciones estrictas, argumentando que obstaculizan la innovación y refuerzan a los actores tecnológicos ya de por sí dominantes, como Google, Meta, Microsoft, o X.
De lo que poco se puede dudar es que bajo Trump, la investigación sobre privacidad y seguridad en IA enfrentará retrocesos. La creación por parte de Biden del Instituto de Seguridad de IA (AISA) de los Estados Unidos para evaluar los riesgos de la IA y guiar su adopción segura está en riesgo de perder financiamiento o de plano cerrar.
Esto debilitaría las salvaguardas contra aplicaciones de IA sesgadas o inseguras. Al mismo tiempo, es probable que la administración Trump amplifique las iniciativas de IA de vigilancia, priorizando la seguridad nacional sobre la privacidad individual, una tendencia consistente con su enfoque previo de ampliar los poderes del gobierno.
Así, el segundo mandato de Trump promete una agenda de políticas de IA que busquen priorizar la innovación y el dominio global sobre las preocupaciones éticas, de privacidad y de seguridad. Si bien este enfoque podría acelerar el liderazgo de Estados Unidos en el desarrollo de IA, no deja de plantear preguntas críticas sobre el equilibrio entre la innovación, la regulación y el impacto social más amplio de las tecnologías de IA, cuyos efectos nos alcanzarán a todos.