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Análisisjueves, 29 de mayo de 2025

¿Votar?

Las nuevas modalidades de manipulación y fraude que trascendieron en el camino a la elección para jueces, magistrados y ministros de este domingo ilustran a la perfección el trasfondo y el impulso antidemocráticos de todo el proceso. 

Ese carácter antidemocrático es el mismo, con otras formas, que ha sido reportado por medios de comunicación de prácticas vergonzosas para una nación que se identifica como democrática.

Para “acarrear” votantes a las urnas a fin de que un proceso que no interesa para nada a la ciudadanía tenga un barniz de presunta legitimidad democrática, buscando un abstencionismo menos apabullante que el que es de esperar.

¿Cuánta autonomía pueden tener los juzgadores que ganen con ese “apoyo”?

Efectivamente, este ejercicio está concebido no para profesionalizar y fortalecer a la función judicial, y con ello al Estado de derecho, sino para politizarla. La justicia por popularidad, demagogia o mandato desde el poder, y no de la verdad. 

Difícilmente será distinto si el impulso originario no viene de un interés genuino por el profesionalismo y la imparcialidad judicial, sino para fortalecer la discrecionalidad, los intereses y las creencias de una expresión política en el poder.    

Además, los casos de manipulación con “acordeones” o de promoción de voto corporativo en el magisterio sindicalizado hacen patente el diseño incoherente y defectuoso de la reforma y las elecciones. 

Los ciudadanos que decidan, de buena fe, votar, tendrán que enfrentarse a boletas barrocas por el exceso, con docenas de nombres para varias elecciones. Seis boletas distintas, 881 cargos en juego.

Sin que haya habido preparación nacional a la altura para que la ciudadanía se involucre como es debido: por un voto informado. Muy pocos entienden siquiera qué hace un magistrado o un juez de distrito o circuito.

Así, estas elecciones difícilmente podrán encubrir, aquí y en el exterior, que estamos ante una escalada antidemocrática. 

¿Con todo esto y una participación de 20%, si funciona el acarreo, puede tomarse en serio lo que se calificó como mandato popular urgente?

No nos prestemos a dar un falso barniz de legitimidad a un proceso así de antidemocrático.

Para pensarlo mejor, muy recomendable el excelente artículo que escribió en Nexos Juan Jesús Garza Onofre, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, con 10 razones por las que no votará. 

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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