Adiós en dos tiempos a Joaquín Gamboa Pascoe
En Félix Cuevas, lo despidió la clase política; en la CTM, la cúpula de la dirigencia obrera Su virtual sucesor llamó a los cetemistas a la unidad, para que la central siga viva, con sus líderes “vivos y muertos”
Redacción El Sol de México
Salvador M Pavón / El Sol de México
En medio de ese ambiente de duelo, desfilaron por la sala e hicieron guardia a un lado del cuerpo de Joaquín Gamboa, parte del gabinete presidencial, con el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, a la cabeza.
El presidente Enrique Peña Nieto llegó al filo de las 13:40 horas, a presentar sus condolencias a doña Bertha Enríquez y sus hijos. Ellos, les dijo que el fallecimiento del nonagenario dirigente cetemista era una gran pérdida para el país.
De acuerdo a varios de los presentes, el Primer Mandatario de la nación agregó: “Deben sentirse orgullosos, porque hizo muchas cosas por el país”.
Injustas por el momento, pero justas por la responsabilidad y avidez periodística, las preguntas fueron las mismas. Todas sobre la recaptura del narcotraficante. Y por ende, las respuestas también.
No con menos años, acudió también a despedir al dirigente cetemista, el actual presidente del Congreso del Trabajo, Ramón Humberto Ojeda, y el oscuro dirigente de lo que queda del sindicato ferrocarrilero, Víctor Flores, rodeado en todo momento de sus “guaruras”.
Al salir de la ceremonia funeraria, algunos priístas comentaron sin decir nombre el dislate de un diputado federal, quien sin reflexionar el momento y circunstancia exclamó: “¡Qué buena noticia la de Joaquín!”.
Por obvias razones, no recibió respuesta alguna, y los presentes solo atinaron a abrir desmesuradamente los ojos y mirarse unos a otros en silencio.
Entre porras y vivas recibieron al polémico y controvertido abogado patronal y dirigente obrero, sucesor de Leonardo Rodríguez Alcaine, en la Secretaría General de la CTM, desde 2005. A ellos se unió el dirigente de la burocracia nacional, Joel Ayala.
También enfundados en vestimentas negras y oscuras, con un vestíbulo repleto de coronas y arreglos florares en todo los rededores y a un lado su estatua, los cetemistas rindieron un cálido homenaje y reconocimiento al líder que se fue.
Frente a la pugna que se espera por el reacomodo de la dirigencia cetemista y ante el evidente divisionismo prevaleciente en la central, el primer secretario general sustituto y dirigente de los trabajadores del Distrito Federal, llamó a la unidad en la máxima central.
Aceves del OImo dijo ayer como don Joaquín decía: La CTM vive con sus líderes vivos y sus líderes muertos. Pascoe dijo en uno de sus últimos mensajes: "En la CTM vivimos con nuestros muertos, no los olvidamos”.
De esta forma, el próximo 23 y 24 de febrero, la máxima central obrera del país llegará a su aniversario 80 en medio de una nueva incógnita sobre su futuro y continuidad, con su quinto dirigente nacional en poco más de tres cuartos de siglo.
Carlos, es desde hace unos años, el principal operador de la CTM. La presencia de Joaquín era simplemente para informarse de las decisiones de Aceves.
Seguramente, a sus 75 años de edad, se sumará a los nombres Vicente Lombardo Toledano, Fidel Velázquez, Leonardo Rodríguez Alcaine y Joaquín Gamboa Pascoe, como los únicos cinco secretarios generales que ha tenido la central.
Así, Carlos se queda ante los nuevos retos; Joaquín, el hombre duro, el de rostro intimidante, el dirigente hermético, el entrañable “diputado microondas”, se va a otros lares, a otra dimensión. Descanse en paz.























