Agentes de migración temen quedarse sin chamba''
De bajar la migración, los desempleados seriamos nosotros: agente
Redacción El Sol de México
por María Antonieta Collins
Desde la frontera...
El “pollero” que ganaba por lo menos dos mil dólares por persona cruzada, se quejaba amargamente de que ahora “se las está viendo negras” porque prácticamente nadie, quiere cruzar.
¿Cómo arriesgarse si no solo es muy difícil encontrar trabajo, sino algo peor aún, cruzar y que lo vayan a arrestar en cualquier esquina? ¿Tirar a la basura un dinero que pagaban casi con sangre a un “pollero”?
El negocio se le estaba acabando a ese hombre entrevistado por el reportero Ultreras a quien le dijo:
“Antes de cruzar ilegales trabajaba en una maquiladora donde ganaba cuarenta dólares el día. Después, con el negocio que siempre requería de mis servicios las cosas se pusieron bien, muy bien, pero lo que ahora vivimos es una realidad: no hay quien quiera cruzar”.
Alguien más me dijo: “Hay que ver a los agentes de la “migra” esperando horas y horas por alguien a quien arrestar. No tienen mucho trabajo y ellos también, a causa de eso, pueden tener problemas graves”
Mi fuente tiene toda la razón.
Corría el año dos mil cuando un importante jefe de la Patrulla Fronteriza en California me hacía ahí en plena frontera, durante un recorrido, un comentario que provoco la reflexión que no he podido olvidar diecisiete años después.
Era una visita por la conflictiva línea divisoria de Tijuana-San Ysidro, siempre tan fuera de control por los cruces ilegales, que aquel hombre, y –fuera de récord- pronunció una frase que me sonó entonces a profecía difícil de realizarse.
“¿Ve usted todo esto lleno de agentes de nuestras corporaciones? Los afortunados somos nosotros, no los indocumentados”.
Cuál sería la cara de sorpresa que puse, que de inmediato dio la explicación.
























