Durante ese tiempo, hace poco más de 13 años, el cruce de migrantes hacia Estados Unidos era todo un negocio muy bien remunerado, donde varios agentes participaban, desde autoridades hasta taxistas, como es el caso, y dentro del mismo vehículo se realizaba el trato.
En ese pequeño espacio de cuatro asientos aunque tuvieran cosas que contarse, estaban enmudecidos por el silencio que la incertidumbre impone, entre ellos se estaba creando una comunidad irónica, la comunidad en el aislamiento.
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De paso\n“Hasta 80 % de la gente que venía en un vuelo era puro paisano para el ‘brinco’ y pues son los que más generaban ingresos para nosotros. Todos tomaban taxi a Sonoyta, Tijuana, Tecate, La Rumorosa, San Luis Rio Colorado,\nAlgodones”, según declaraciones | Foto: Cortesía
¿Su nombre? Se lo reserva, no quiere ser reconocido y mucho menos ubicado por la actividad que desempeñaba. En las historias de migración actúan diversos personajes y destacan el papel del pollero, coyote, enganchador y el migrante, aquella persona que por distintos motivos opta por saltar muros o cruzar desiertos arriesgando su vida con tal de alcanzar el american dream, pero la cadena tiene eslabones menos conocidos.
Nuestro protagonista, lejos de representar uno de estos roles, se encargaba de prestar servicios de transporte en el aeropuerto de Mexicali, sitio principal para el arribo de miles de personas y donde convergen diferentes culturas, ideologías, sonidos de pasos que ambientan la atmosfera. Con la mirada fija rememorando aquella vida, enciende un cigarro, inhala y con toda tranquilidad exhala el humo del tabaco.
“Trabajé en un taxi del aeropuerto cuando recién entré aquí que fue en 2004; estamos hablando que 80 % de la gente que venía en un vuelo era puro paisano para el ‘brinco’ y pues son los que más generaban ingresos para nosotros. ¿Por qué?, porque todos ellos agarran taxi, entonces agarran transporte a Sonoyta, Tijuana, Tecate, La Rumorosa, San Luis Rio Colorado, Algodones. ¿Para qué?, Algodones y San Luis era lo más común porque por allá estaba más fácil la pasada, entonces era una de las formas en las que nos daban a nosotros el ingreso porque un viaje para allá salía en 600 pesos y nomas se podía subir tres personas y venían grupos de hasta 20 y si subías tres por taxi pues ya sabías”.
“Muchos te decían en el camino: oye, ¿conoces a alguien que me brinque?, ¿algún conocido? Tú le decías que sí y ya los llevabas con el pollero, que se queda con ellos. Por lo regular los metías a un motel, le hablabas al pollero y ya te preguntaba cuántos eran. Son 10. Ah ok, llévamelos al hotel en el centro. Todos los hoteles, la mayoría, como el Capri, el México, 16 de Septiembre, todos eran para guardar a los paisanos”.
“El pollero te los pagaba; si los querías a la vuelta te daba 200 dólares por cada uno ya que los pasaba, o si los querías luego luego te daba 100 dólares por persona; para ese entonces venía mucha gente, pero ahora, luego de la devaluación en Estados Unidos, bajó el trabajo para ellos; ya no vienen”.
Con este esquema de pago por comisiones, las ganancias ascendían a entre mil y mil 500 dólares por semana, lo equivalente 10 o 15 personas. Hoy, de ellos, nada, debido al reforzamiento de la vigilancia en la frontera, la falta de empleos en Estados Unidos y el aumento a los costos de los polleros, los cuales anteriormente cobraban alrededor de tres mil dólares; en la actualidad se pagan más de seis mil dólares por persona. Solamente queda el sueldo básico de cualquier trabajador del volante y los recuerdos de una vida con ingresos abundantes.
“Nosotros teníamos un pollero que era muy bueno; si le llevabas 50 personas a la semana, de esos pasaban 45, por eso volvían aquí a buscar a la misma persona; el caso es que con él perdimos el contacto porque esa persona falleció, era el único al que nosotros le teníamos confianza. ¿Por qué? Porque los cuidaba, les pagaba hotel, comida, si duraba dos o tres días en cruzar, allí los tenía bien comidos; si venían mujeres con niños, eran a los que más cuidaba, siempre iban bien contentos, así la persona que pasaba le mandaba más gente de sus familiares por lo mismo, porque tenían buen trato con él”.
De acuerdo con los reportes emitidos por el Consulado de México en Calexico, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, durante 2015 fallecieron 11 personas tratando de llegar a los Estados Unidos, siete perdieron la vida al tratar de cruzar por el canal All American, dos por accidentes y uno por el intenso calor del desierto; asimismo, durante 2016 perdieron la vida 12 personas en circunstancias similares, y en lo que va del presente año dos personas fallecieron ahogadas.
En general, desde el atentado a las Torres Gemelas, el número de personas que cruzan de forma ilegal la frontera entre EU y México ha disminuido; la percepción de un aumento en el número de deportaciones entre la población mexicana por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos ha sido magnificada, y el incierto panorama que se mantiene en materia de políticas migratorias en el vecino país, son los elementos que se conjugan para la disminución de tráfico al vecino país.
“Los primeros que dejaron de llegar fueron los brasileños; ellos llegaban, pedían taxi en la caseta a Tijuana, nunca se quedaban aquí, iban directo a Tijuana. Luego dejaron de llegar los chinos, y por último los paisanos; ahora si vienen uno o dos por vuelo, es mucho, y si llegan siete vuelos al día, si acaso miras tres o cuatro personas que vienen a cruzar, nada más”.
Tras 15 minutos y tres cigarros después, recuerda aquellos rostros de quienes arribaron a una ciudad ajena, totalmente extraña, donde no era necesario intimar, correr el riesgo de la confesión, la burla, la incomprensión en el trato, solamente la improvisada comunidad entre un taxista y aquellos que con anhelos visualizaban una mejor vida.
“Yo les diría que no se vayan, para empezar está más caro que antes, también está más difícil que antes y van a batallar para encontrar empleo allá, no como antes que pasaban y agarraban; la mayoría antes ya traía empleo y había muchas personas que se iban y luego al año volvían, regresaban a su tierra y luego se volvían a cruzar, ya se les hacía fácil, sin tener que arreglar papeles ni nada, y ahora todos los que se fueron ya no vuelven, ya no es como antes”.