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Méxicolunes, 8 de febrero de 2016

Los Papas son recibidos como Jefes de Estado

México y el Vaticano reconocen la importancia de su relación bilateral

Redacción El Sol de México

Redacción El Sol de México

  • TRAS LA REFORMA AL ARTÍCULO 130 CONSTITUCIONAL

Manrique Gandaria / El Sol de México

Segunda y Última Parte

Para México, la Santa Sede, quien había intensificado su participación en los asuntos mundiales, debía formar parte del potencial de colaboración con los llamados “nuevos” actores en el escenario internacional de la época.

Fue así que se nombró a un representante personal ante el Papa y aceptar que el Delegado Apostólico fungiera también como representante personal del Pontífice ante el Presidente de México.

Reformas al 130

Tras varios foros de discusión, el Congreso de la Unión hizo reformas al Artículo 130 constitucional, que habla del principio histórico de la separación del Estado y las iglesias.

De esta forma, se decidió que las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtengan su correspondiente registro.

También que las autoridades no intervendrán en la vida interna de las asociaciones religiosas; y que los mexicanos podrán ejercer el ministerio de cualquier culto.

Otro apartado señala que los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna, también queda prohibida la formación de toda clase de agrupaciones políticas.

En tanto, el Gobierno de México anunció el nombramiento de Enrique Olivares Santana como su primer embajador ante la Santa Sede.

De esta forma, el tercer viaje del Papa Juan Pablo II, se dio entre una relación de entendimiento entre nuestro país, y el Vaticano, por lo que el Santo Padre fue recibido como jefe de Estado.

Hasta antes de su muerte, abril de 2005, Juan Pablo II hizo dos visitas más a nuestro país: una en 1999, ya en el mandato de Ernesto Zedillo, y una en 2002, en el Gobierno de Vicente Fox.

Santa Sede

Para el Gobierno mexicano la Santa Sede es reconocida como sujeto sui-géneris de Derecho Internacional y a la vez tiene a su cargo el Gobierno de la Iglesia católica, cuya cabeza es el Papa, jefe de Estado y Sumo Pontífice de la Iglesia católica apostólica romana.

De esta forma, se establece que el Papa ejerce dirección espiritual sobre la Iglesia católica y soberanía temporal sobre el Estado - Ciudad del Vaticano, y es elegido por un Colegio de Cardenales, procedentes de todos los continentes reunidos en la asamblea del cónclave.

Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, se concentran en el Papa, quien por medio de la Secretaría de Estado, ejerce la representación de la Santa Sede en las relaciones con los Estados extranjeros.

Es así que, la estructura política y legal de la Santa Sede le permite actuar en el escenario mundial de forma similar a la de los Estados y participar activamente en diversos foros internacionales, en donde ejerce una importante influencia basada en su fuerza moral.

Relación armónica

Para el Gobierno mexicano en la actualidad las relaciones de nuestro país con la Santa Sede se encuentran en muy buenos términos; avanzan de manera ordenada y positiva para los intereses de ambas partes.

Ello debido al constante acercamiento y las visitas recíprocas que permiten exponer de manera directa la opinión del Gobierno de México sobre temas en los cuales existen objetivos similares e incluso sobre aquellos donde no siempre existen posturas coincidentes.

En muchas ocasiones, el Vaticano y México han respaldado temas relacionados con el respeto universal a los derechos humanos, el fortalecimiento y democratización de la ONU y la lucha por la paz y seguridad internacionales.

Con la llegada de papa Francisco, primer papa latinoamericano, las relaciones de México con la Santa Sede continuarán fructificando, prueba de ello ha sido la intensificación del contacto entre sus autoridades y el próximo viaje del Papa a México.

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