Una llamada de apoyo
El confinamiento, la pérdida del empleo, la convivencia obligada con la familia o la soledad, entre otros temas, han llevado a la población a crisis emocionales que, muchas veces, no saben cómo enfrentar y requieren de ayuda
Alejandro Jiménez
Las líneas telefónicas de apoyo psicológico siempre son requeridas y necesarias, pero durante los meses de la pandemia por Covid-19 se han vuelto un ancla indispensable de la salud emocional de miles de mexicanos, que han acudido a ellas para encontrar el alivio que no logran alcanzar por culpa del entorno de confinamiento y de crisis actual.
Además, las tres hacen sugerencias similares en materia de vida cotidiana que podemos hacer todos para llevar la contingencia sanitaria de manera más relajada y tranquila.
LA LÍNEA DE ASUA Y CENACED
Para Ruiz Ochoa, quien atiende una emergencia psicológica busca acomodar todas las emociones encontradas del paciente, para que la persona tenga motivación para tomar una decisión y moverse de ese punto de inmovilidad y crisis.
“Le das las herramientas para pensar en opciones, porque al estar tan abrumado por su dolor no puede ver las soluciones posibles que tiene, le facilitas ver alternativas y esa persona puede decidir qué hacer y moverse. En el momento en el que lo motivas sale con esperanza y la esperanza es lo que hace que la persona tenga ese impulso para continuar”.
Sobre la cantidad de servicios que han realizado hasta la fecha, menciona que en un principio había más psicólogos que pacientes y se pensaba que la emergencia del Covid-19 iba a acabar en junio de 2020, pero como el problema continúa, la demanda también, de tal manera que hasta la fecha se han atendido 8 mil llamadas telefónicas.
“Estamos haciendo una investigación en la Universidad Anáhuac con esos datos, porque a quienes llaman se les aplica un test de ansiedad ante el Covid, esto con fines de investigación para ver cómo llegaron y al final cómo se sintieron”, concluye Ruiz Ochoa
LÍNEA IBERO AYUDA
A su vez, la Línea de Apoyo Emocional de la Universidad Iberoamericana, coordinada por Rocio Ibarra, refiere circunstancias semejantes a las de ASUA Psicología en cuanto al tipo de casos por los que la gente llama y busca consuelo, ayuda o simplemente necesita ser escuchado.
“Hay quienes por desgracia sí tienen un problema psiquiátrico y se busca canalizarlos a instituciones de ayuda y hay otras personas que, sin tener un problema psiquiátrico, tienen emociones más complicadas y se les invita a tener un proceso terapéutico en instituciones o personas que dan terapia a bajo costo”.
Este call center tuvo su origen en el terremoto de septiembre de 2017, evolucionó a una línea de ayuda permanente, que se reactivó con fuerza durante el tiempo que ha durado la pandemia. La Asociación de Egresados y ex Alumnos de la Ibero está pagando el centro y como tal la tecnología que usan, a través de una aplicación.
La especialista afirma haber notado una evolución en la tendencia de llamadas que reciben.
Actualmente, dice, atienden más llamadas de contagiados de Covid, que sufren gran ansiedad. Recibir un análisis como positivo genera mucha angustia porque no se sabe si será una enfermedad asintomática, leve o fatal. Eso estresa mucho.
Menciona que su ayuda es 100% gratuita. Cualquier persona que los busque puede hacerlo. No tiene que ser alumno de la Ibero. Han recibido llamadas de toda la república, de Centroamérica, de EU.
“Nos habló una persona que vive en una ranchería en Guerrero, hay gente que ha hablado de la sierra de Oaxaca, que no sabemos de dónde sacaron nuestro número, pero por fortuna hemos estado ahí para poderlos apoyar”, afirma.
CONFIANZA E IMPULSO CIUDADANO
Una alternativa más es la línea de Confianza e Impulso Ciudadano, coordinada por Patricia Trejo, que originalmente se había creado para atender a víctimas de delitos, pero que desde el inicio de la pandemia se ha reconvertido para recibir más de mil llamadas al mes, la mayoría ligada a conflictos originados por el Covid-19.
Llevan el registro de que han recibido más mensajes por WhatsApp (53%) que llamadas por teléfono (47%); que lo que más atienden son casos de ansiedad y depresión (37%), ideas suicidas (27%), asesoría jurídica (17%) y para obtener información (19%).
Registran que el 100% de las llamadas se contestan en menos de 10 segundos y el tiempo promedio de atención es de 45 minutos.
También que les llaman ligeramente más mujeres (57%) que hombres (43%). Que el mayor rango de llamadas proviene de quienes tienen edades entre los 11 y los 30 años (34%), seguidos de los de 31 a 40 (15%).
Trejo señala que un impulso a su labor y a que fuera conocida su línea tuvo que ver con la campaña lanzada desde septiembre pasado llamada “Ansiedad en Redes Sociales”, ligada a la canción “Ansiedad” de Karla Morrison. Tuvieron un boom de mensajes de WhatsApp, que es el medio que les da más confianza a los jóvenes.
La fobia al contagio fue muy fuerte los primeros meses de la contingencia, y eso generó mucho miedo en los adultos, que se transmitió a todos los miembros de la familia.
Trejo refiere que han logrado salvar a muchas personas que quedan muy agradecidas. Que incluso reconocen que pudieron tener alternativas cuando se encontraban en situaciones de túnel, aparentemente sin salida, sin soluciones. Muchas personas buscan ser escuchadas principalmente, ni siquiera piden consejos.
“La emergencia sanitaria disparó cosas que ya venían de atrás en materia de ansiedad y depresión; había personas que ya vivían en condiciones de acoso sexual, escolar, de entornos familiares agresivos, que con la contingencia se dispararon”, dice Trejo.
Hay otro sector de la población que han atendido, que es el de los profesionales de la salud, que viven con el continuo miedo de contagiarse, que no se dan abasto en su trabajo, que ven cómo mueren sin remedio sus pacientes. Han necesitado mucho apoyo psicológico, para resistir la emergencia
Tips para vivir el encierro
Dejar de ver tantas noticias sobre la enfermedad. No escuchar de tanto desastre y amenaza que nos generen pensamientos trágicos todo el tiempo.
Evitar películas de drama y tragedia. Buscar las cómicas, las de mensajes amables. Ver programas de comida, de viajes, deportes.
Escuchar música tranquila.
Hacer meditación, aunque sean cortas de 10 o 15 minutos, por la mañana o la noche.
Retomar algún un pasatiempo que se haya tenido por ahí olvidado.
Fortalecer la alimentación con frutas y verduras.
Platicar de sus sentimientos con algún ser querido.
No pensar sobre cuándo va a terminar todo esto, sino asumirlo como un nuevo estilo de vida al que tendremos que adaptarnos.
Recomiendan hacer yoga.
Tratar de jugar con los niños, porque para ellos es difícil esta situación y no lo pueden externar. Sacar los juegos de mesa para compartirlos.
Leer o bajar audiolibros, o escuchar podcast amables que pueden acompañarlo a uno durante las actividades de limpieza o cocina.



































