El drama de TikTok aún no termina
En realidad, no. Veamos brevemente el fondo de la ley, la base de la decisión de la Suprema Corte, el papel de Trump y algunas consideraciones importantes.
Doctor en Comunicación
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl viernes 17 de enero, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos determinó por unanimidad que sí es constitucional la ley (aprobada en marzo de 2024 por el Congreso y firmada por el presidente Biden en abril), que exigía a la empresa dueña de TikTok -ByteDance, de origen chino—que la única forma de seguir operando la plataforma en Estados Unidos sería mediante su venta, pues de lo contrario quedaría prohibida su descarga, distribución, actualización y hospedaje en las tiendas en línea y plataformas digitales de ese país.
Además, de acuerdo con esta ley, las plataformas y tiendas que siguieran dando servicio a TikTok podrían enfrentar multas hasta por 5 mil dólares por cada usuario, lo que podría significar un acumulado mayor a los 800 mil millones de dólares, si se considera que TikTok cuenta con cerca de 170 millones de usuarios en ese país. Sin embargo, una vez anunciada la decisión de la Suprema Corte, la Casa Blanca todavía de Joe Biden comunicó que la aplicación de esta ley quedaría en manos ya de la siguiente administración, es decir, en el gobierno del presidente Trump.
A pesar de ello, y ante la incertidumbre, el sábado 18 por la noche, TikTok decidió tomar la iniciativa y suspender sus servicios a través de un comunicado de dos breves párrafos en los que primero notificaba que, “por ahora”, no se podría usar la aplicación a causa de la ley y, luego, que estaría trabajando con el presidente Trump para alcanzar un acuerdo. Para el domingo 19, la empresa anunció el retorno del servicio y agradeció al presidente Trump por proveer las garantías necesarias de que ninguno de sus proveedores de servicio enfrentaría multas o cargos por apoyar su restablecimiento. Una enorme cantidad de usuarios celebró el regreso de TikTok. ¿Significa que todo ha vuelto a la anterior normalidad?
Para empezar, la ley sobre TikTok fue aprobada con apoyo de legisladores de los dos partidos, Republicano y Demócrata en las dos cámaras de su congreso y se fundamenta en que la plataforma representa un riesgo a la seguridad nacional debido a que, por un lado, el gobierno chino podría llegar a obtener los datos personales de los usuarios estadounidenses y, por el otro, que podría llegar a manipular su algoritmo para influir en las opiniones y actitudes de los estadounidenses. Una vez firmada por el gobierno de Biden, su administración señaló que resultaba improcedente impugnar esta ley con base en la Primera Enmienda (aquella que establece que el Congreso no puede elaborar leyes que limiten la libertad de expresión), debido a que el caso era de seguridad nacional y no de libertad de expresión y que, en todo caso, TikTok, al ser de origen extranjero no gozaba de esta protección.
A pesar de ello, la ley sí fue impugnada ante la Suprema Corte bajo los argumentos de que, dado que ni el gobierno ni los legisladores habían sido capaces de ofrecer evidencia concreta y contundente de los supuestos riesgos, no podían basar la prohibición alegando sólo su posibilidad, además de que la prohibición sí atentaba de forma concreta contra la libertad de expresión de los usuarios. Al final, la Corte no tomó en cuenta el alegato acerca de la posible manipulación del algoritmo por parte del gobierno chino, y consideró constitucional la ley sólo a partir de la posible apropiación de los datos personales. Esto, a pesar de que TikTok ha invertido cerca de 2 mil millones de dólares en una infraestructura en Texas diseñada precisamente para proteger la seguridad de los datos de sus usuarios estadounidenses, bajo la supervisión y auditoría de la empresa norteamericana Oracle.
Por su parte, el papel de Donald Trump resulta interesante. Se debe recordar que en 2020 fue él quien intentó prohibir TikTok mediante una Orden Ejecutiva declarada inconstitucional por jueces federales debido a que no había evidencia suficiente de riesgos a la seguridad nacional. Ahora, la actitud de Trump es distinta. El viernes 18 publicó en su red social Truth Social que la decisión de la Corte era esperada, que se debía respetar, pero que él tomaría su propia decisión muy pronto. Para el domingo, prometía promulgar una Orden Ejecutiva para detener la prohibición de TikTok; más tarde, que establecería una prórroga de 90 días para alcanzar un acuerdo con la empresa y definir los términos para mantener su operación. El lunes 20 firmó una Orden Ejecutiva que da a TikTok 75 días de operación mientras encuentra comprador estadounidense. Por lo pronto, TikTok parece estar de vuelta, aunque parcialmente, dado que sigue bloqueada en las tiendas de Google y Apple en Estados Unidos.
El caso tiene varias dimensiones. Para empezar, a pesar de que no haya sido el enfoque ni del gobierno, ni de la Corte en este momento (aunque hubo jueces que sí hablaron al respecto), hay un aspecto ineludible que afecta la libertad de expresión, que en cambio sí fue tomado en cuenta en 2020 para desechar entonces la Orden Ejecutiva de Trump. Otra tiene que ver con la libertad de empresa, ¿qué tan grande puede crecer una plataforma digital para que se considere que puede poner en riesgo la seguridad nacional? La respuesta pasa por consideraciones geopolíticas: mientras sea o esté bajo control estadounidense, no (a pesar de que redes como “X” han demostrado tener una enorme toxicidad en el espacio público). En este caso, la variable que explica la diferencia en el sentido de las sentencias judiciales de 2020 y 2025 es el desarrollo de la Inteligencia Artificial como aspecto central en la competencia geoestratégica entre China y Estados Unidos. Una tercera dimensión tiene que ver con la reacción de los usuarios de TikTok ante la posibilidad de que, en 75 días, la plataforma pueda cerrar. Hay indicios de que, por lo pronto, ha incrementado la suscripción a la aplicación Xiaohongshu (“El pequeño libro rojo”), llamada ya RedNote, también china, en cerca de 800 mil suscriptores de origen estadounidense, mientras que el Hashtag #TikTokRefugee” logró más de 250 millones de vistas en un par de días. A diferencia de TikTok, RedNote no tiene una razón social registrada en Estados Unidos, ni tampoco una infraestructura localizada dentro de este país para garantizar la protección de datos. Como se puede ver, el tema tiene varias aristas y falta tiempo para su desenlace.