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Probablemente todos hemos sido víctimas del creciente problema de cómo nuestra capacidad de atención ha ido decreciendo con el tiempo. Muy probablemente existen ligeras variaciones de persona a persona, normalmente dependiendo de factores como edad, nivel educativo, hábitos y costumbres, entre otros.
Sin embargo, el declive de la capacidad atencional de la humanidad es una realidad. La Dra. Gloria Mark, midió la disminución de nuestra capacidad de atención en su libro “Capacidad de Atención: Una Manera Innovadora de Restaurar el Equilibrio, la Felicidad y la Productividad”. Menciona que en 2004, ella y su equipo midieron que la atención promedio en una pantalla era de dos minutos y medio. Algunos años después, en 2011, descubrieron que la capacidad de atención era de aproximadamente 75 segundos. Hoy en día, las personas solo pueden prestar atención a una pantalla durante un promedio de 47 segundos.
Y es que no se trata únicamente de culparnos a nosotros mismos por nuestro scrolling eterno en cada momento que tenemos libre, o por muchas veces preferir ver una serie que leer un libro. Hoy en día vivimos en una sociedad que nos somete constantemente a diferentes estímulos, que nos obliga a tener que estar atentos a varias cosas al mismo tiempo y en la que estar expuestos a múltiples pantallas es una realidad del día a día para la mayoría de las personas, especialmente si se reside en una zona urbana.
No se trata necesariamente de que ya no somos ávidos lectores o que incluso ver una película a veces nos cuesta trabajo. La razón por la que ya no podemos poner tanta atención como alguna vez lo hicimos es porque nuestra sociedad ya está diseñada para que no podamos sostener un mismo pensamiento durante un periodo prolongado de tiempo.
Pensemos solamente en la naturaleza de una red social como TikTok o Instagram: muchas veces en cuestión de un minuto pasamos varias ideas por nuestro cerebro, forzando a nuestra mente a saltar de una idea a otra en un periodo de tiempo sumamente corto. Después de un tiempo, esto se empieza a volver un hábito. Incluso en una sola página de internet en la que queremos leer algo podemos ver múltiples ventanas, anuncios, pop ups y colores. Ni siquiera habiendo elegido concentrarnos en una sola cosa por algunos minutos parecemos tener la oportunidad de hacerlo.
Y esto no es solo molesto, sino que es probablemente uno de los problemas más profundos y graves que la humanidad enfrenta en la actualidad. Y no parecemos darnos cuenta. Lo que nos diferencia principalmente de otros animales son nuestras capacidades cognitivas avanzadas, incluido el lenguaje complejo, el razonamiento abstracto y la autoconciencia. Sin la capacidad de pensar profundamente y de reflexionar sobre nuestra existencia estamos perdiendo lo que nos hace intrínsecamente humanos.
Y esto es especialmente peligroso en momentos como este en el que debemos estar lo más alerta posible sobre lo que se está jugando en nuestra sociedad: el futuro de la inteligencia artificial, lo mucho que debemos proteger al medio ambiente (y que a los grandes corporativos no les interesa), y nuestros derechos y libertades que parecen estar en riesgo constantemente en regímenes autoritarios que son cada vez más comunes.
Es esencial que intentemos re acostumbrar a nuestros cerebros a pensar profundamente, aunque eso implique alejarnos de hábitos a los que ya estamos acostumbrados y que al inicio sean incómodos. El futuro de la humanidad depende de que podamos concentrarnos en el aquí y el ahora por más de un minuto.