Fuera de Agenda / Enfriamiento con el Ejército
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónComo nunca había sucedido en la historia de las fuerzas armadas mexicanas, a partir del año 2022 entraron en operación los mecanismos de coordinación entre la Marina y la Defensa Nacional que a través del Estado Mayor General de la Armada y el Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, se encargan de operar en terreno los despliegues en labores contra el narcotráfico, robo de combustible y detenciones relevantes.
Quedó como anécdota la mala relación que hubo entre los titulares de Defensa y Marina durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, distanciamiento que debió quedar aparcado ante las peticiones del Comando Norte para que se establecieran lineamientos básicos de manera conjunta para que la conducción de los operativos fuera eficiente y se integraran todos los esfuerzos de apoyo mutuo en las acciones militares.
En los últimos 10 meses una de las regiones del país donde la coordinación operativa entre Marina y Defensa ha redituado en capturas y decomisos relevantes de droga y laboratorios clandestinos ha sido Culiacán y la zona serrana de Sinaloa. El estado ha sido escenario de un despliegue inusitado de fuerzas federales cuyos mandos han fijado sus propias reglas y marcado la pauta al gobierno local. Es la única entidad del país donde cada dos semanas desde hace poco más de un mes, el gabinete de seguridad federal asiste a la capital a presentar avances de las operaciones.
García Harfuch es el funcionario a quien mayor confianza tienen las agencias norteamericanas y eso ya generó recelo entre los militares. El apoyo estadounidense con información de inteligencia para misiones específicas está detrás del decomiso de cientos de laboratorios de drogas sintéticas en la zona serrana que va de los municipios de Cosalá a Concordia, del centro al sur de Sinaloa. También los “enlaces” proporcionaron datos en tiempo real para la captura de líderes criminales considerados relevantes por la información que poseen, como ocurrió el pasado 14 de agosto en Los Mochis donde fueron detenidos cuatro individuos entre los que estaba Rosendo Avendaño, integrante de un grupo criminal identificado como “Fuerzas Especiales Avendaño”, antiguos aliados con la facción de “los Chapitos” con quienes se distanciaron para apoyar a los Zambada. Sus vinculos con políticos locales sería información relevante.
Las fuerzas especiales del Ejército y de la Marina en Sinaloa, con efectivos entrenados por el Comando Norte, se manejan de forma independiente, como ocurrió con la caída de Jorge Humberto Figueroa, un alfil de “los Chapitos” conocido como “la Perris”, abatido por el Ejército a finales de mayo en Navolato.
Fuentes federales señalan que un grupo especial de la SSPC, los de mayor confianza de García Harfuch, son los que están detrás de misiones de alto impacto con apoyo de la inteligencia estadounidense. Llama la atención que sean los marinos en quienes se apoyan, dada la desconfianza que perdura de los norteamericanos hacia el Ejército. Quizá por ello se habla de un enfriamiento entre los mandos civiles y el generalato, a pocas semanas que se cumpla el primer año de la “extracción” del Mayo Zambada.