Merry Christmas: yo soy México
Maletas con regalos, abrigos para el invierno, conversaciones cruzadas en la fila de abordaje. La escena, repetida cada diciembre, explica mejor que cualquier discurso lo que significa hoy ser mexicano en el exterior.
Identidad que cruza fronteras. Durante este periodo navideño, millones de mexicanas y mexicanos celebran lejos del lugar de origen. Algunas familias se reúnen físicamente; otras lo hacen a través de una pantalla. La distancia no borra la identidad.
México no se limita a su territorio. Está presente en hogares donde se mezclan idiomas, afectos y memorias compartidas. Esa realidad binacional no es una excepción cultural: es parte estable de la vida social mexicana.
Ese intercambio dejó algo claro: la migración dejó de ser tránsito temporal para convertirse en forma de vida permanente, con raíces profundas a ambos lados de la frontera.
De lo provisional a lo permanente. Durante décadas, la migración se entendió desde la lógica de lo provisional. El Programa Bracero partía de la idea de ida y vuelta, sin arraigo ni derechos duraderos. La historia siguió otro rumbo.
Las estancias se volvieron vidas. Las idas y vueltas se transformaron en familias. La migración dejó de ser excepción y se convirtió en estructura social y afectiva.
—Al final, uno carga a México en la piel.
Cierre. Este periodo navideño compartiré tiempo con familia en Texas. No todos los abrazos serán presenciales, pero todos serán reales.
México en la Piel no es un lema: es la forma en que millones de familias viven, sienten y sostienen a una nación más allá de sus fronteras.
“Yo soy mexicano, yo soy México, no importa dónde me encuentre: Merry Christmas, yo soy México.”
Analista en migración y relaciones EU–México
juanhernandez.org
MexicoEnLaPiel.org
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