Análisisdomingo, 11 de junio de 2023
Pulso CdMx | Abstencionismo: ¿Hasta cuándo?
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El triunfo de las elecciones recientes en el Estado de México y Coahuila se los llevó el abstencionismo. La mitad de la población registrada en las listas electorales no votó en el Estado de México, y casi la mitad también en Coahuila (45%). Se ha escuchado a varias personas atacar a la ciudadanía por no haber ejercido su derecho al voto. Pero justamente es un derecho votar y no una obligación como en otros países. Y hasta que no haya un cambio de legislación “no votar” se considera también como un derecho. Sin embargo, tenemos que preguntarnos como sociedad: ¿Por qué la gente no vota? ¿Cómo hacer para que la ciudadanía participe más?
La participación electoral y la participación ciudadana son claves para el fortalecimiento de la democracia. A pesar de los avances, México es una democracia joven. Urge una Convención Democrática Nacional plural para hacer un balance de los progresos, pendientes, retos y oportunidades de nuestro modelo democrático mexicano.
Para ello, se debería reunir no solamente la opinión de todos los partidos políticos, que han monopolizado la conversación pública y la toma de decisión de manera excluyente, sino a las organizaciones de la sociedad civil, a la academia, a los grupos poblacionales históricamente excluidos. También a los organismos internacionales y a las representaciones diplomáticas para intercambiar mejores prácticas en materia de democracia. Es el sistema nacional electoral quien debiera hacerse cargo del tema: el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y su red, desde una visión de promoción y educación cívica.
La educación cívica es clave para alcanzar el horizonte democrático de un México responsable. Debería impulsarse desde la más temprana edad y a lo largo de la vida en todos los espacios de educación formal o informal. Por ejemplo, el trabajo es también un espacio formador desaprovechado.
Los partidos políticos deben hacer un trabajo de autocrítica y dejar de pensar a corto plazo por salvar sus intereses de poder y financieros. Deben construir sus plataformas electorales desde su origen con la sociedad civil y la ciudadanía, plasmando las necesidades reales de la gente rumbo a un México de iguales. Los medios digitales y la presencia de los partidos y representantes en territorios y en comunidades deben aprovecharse para ello, en vez de usarse como propaganda y desarrollo clientelar. Además, deben abrir espacios reales de participación electoral ocupando las candidaturas plurinominales, no para reafirmar cacicazgos internos, sino para mejorar la representatividad de la población históricamente excluida.
Luchar contra el abstencionismo es repensar el modelo de representación democrática y ampliar la oferta electoral con justicia social, inclusión y equidad. Es promover la información sobre los contenidos con conversación temáticas, no con debates acusatorios personales. Es obligar a la rendición de cuentas accesible y la cercanía con la ciudadanía. El abstencionismo es un freno a la democracia si no está reconocido y tomado en cuenta. En caso de contar con más del 50% de abstención, la elección debería repetirse con otras personas candidatas hasta conseguir al menos que la mayoría participe.