Romper inercias: educar también es combatir la corrupción
No es casualidad que se hable de austeridad republicana y eficiencia administrativa: sin orden financiero, no hay política educativa sostenible.
Combatir la corrupción en educación no genera aplausos inmediatos. Genera incomodidad. Pero es ahí donde se mide la verdadera voluntad de transformación.
Porque educar también es gobernar con ética. Y gobernar con ética, en un país que exige justicia, es el primer paso hacia una transformación verdadera.













