Disputan el control de las propinas en sitios turísticos
Los trabajadores de hoteles y parques temáticos de Quintana Roo reciben sus propinas a través de empresas pagadoras propiedad de la CTM
Víctor Flores, Corresponsal / El Sol de México
Una investigación de El Sol de México revela cómo los sindicatos crearon un mecanismo para “rasurar” la propina antes de ser repartida entre los trabajadores y las comisiones que les retienen al momento de que el sindicato se las da.
Esta historia es parte de una denuncia colectiva de exdelegados de hoteles afiliados a la CROC que fueron despedidos de sus centros de trabajo por no prestarse al descuento de propinas. Los denunciantes se reservaron el anonimato porque están bajo amenaza, además de que fueron boletinados para que otros hoteles no les den trabajo.
Acusan que hay casos en que algunos delegados se han negado a ordeñar las propinas y han pagado las consecuencias; uno de ellos sufrió fractura de costillas y otro fractura de un brazo tras recibir golpizas como intimidación.
También contaron sobre casos como el de Narda N, una delegada que tuvo que huir hacia Estados Unidos porque fue baleada en su automóvil, y otro caso, el de Noé Crespo, exdelegado del hotel Iberostar que se exilió a Canadá por las amenazas recibidas.
Sólo en el hotel Xcaret México, por ejemplo, han despedido a 14 delegados desde junio del 2020 y en el hotel Paradisus, de mil habitaciones, también han despedido a media docena de delegados y trabajadores.
Apenas en julio pasado, decenas de mujeres trabajadoras del exclusivo hotel Xcaret Arte se manifestaron en contra de la CROC y dueños del hotel por el “robo” de sus propinas y las extensas jornadas de trabajo de las que no se pagan horas extra.
Los trabajadores en su mayoría mujeres del área de limpieza y camaristas, externaron su inconformidad al señalar que son explotadas y no hay quien las defienda, ya que su sindicato trabaja en complicidad con los dueños del hotel.
Enumeraron las arbitrariedades que sufren y la violación a sus derechos laborales, incluso acusaron que son amenazadas, algunas veces encerradas en un cuarto como castigo si se rebelan o expresan sus inconformidades.
Las empleadas, manifestaron que entran a la laborar a las 7:00 de la mañana y las hacen salir hasta las 9 o 10 de la noche, a veces hasta las 11.00.
Denunciaron que el costo más económico de una habitación en este lujoso hotel es de 15 mil 680 pesos por noche, como para que no le paguen sus propinas y sus horas extras.
Derivado de esta protesta, alrededor de 70 trabajadores fueron despedidos sin que hubiera una negociación sindical de por medio.
Se buscó la postura de Martín de la Cruz, secretario general de la CROC en Quintana Roo, y a Luis Toribio Clavel, delegado de hoteles de la CTM, pero al cierre de la edición, ninguno dio un pronunciamiento. El líder estatal de la CTM, José Isidro Santamaría, está detenido desde 2019 por el delito de trata de personas.
LA GUERRA POR LOS CONTRATOS COLECTIVOS
La CROC le ha declarado la guerra a la CTM por los contratos colectivos de sus hoteles y ello ha dado lugar a una escalada de violencia en la que se han presentado desde golpizas, hasta ataques con armas de fuego.
El tamaño del negocio va en proporción del número de hoteles que opera cada sindicato, número de cuartos, de empleados y categoría. En Quintana Roo hay más de 300 mil trabajadores que trabajan directamente en la hotelería y en la industria gastronómica.
El 90 por ciento de los hoteles del estado operan bajo el sistema todo incluido y son los que retienen la propina al huésped directamente en la reservación.
De acuerdo con el artículo 346 y 347 de la Ley Federal del Trabajo las propinas percibidas por los trabajadores en hoteles, casas de asistencia, restaurantes, bares y otros establecimientos, son parte del salario del trabajador y debe ser destinada única y exclusivamente al personal que sea parte de la cadena de servicios.
Desde hace dos años, la CROC ha comenzado a disputarle a la CTM algunos contratos colectivos de sus hoteles, el caso más emblemático es el de la cadena Hard Rock en Cancún, Riviera Maya y Los Cabos, Baja California Sur.
Los croquistas han realizado manifestaciones públicas para exigir que se realicen votaciones entre los trabajadores para que escojan su representación, sin embargo, algunas movilizaciones han sido violentas, principalmente en la sede de Los Cabos en donde los simpatizantes de la CROC han agredido a empleados y realizado destrozos en el hotel.
Tanto en Quintana Roo como en Baja California Sur, las autoridades de la Secretaría del Trabajo y las Junta Local de Conciliación y Arbitraje han intervenido para frenar la violencia, como la del domingo pasado, cuando el delegado de la CTM del Hard Rock en Los Cabos sufrió un ataque en el que presuntos croquistas quemaron su vehículo.
La autoridad fijó para el próximo 15 de agosto la votación de los trabajadores en la que elegirán que sindicato quieren que los represente
PRÁCTICA ILEGAL
Consultados sobre esta práctica de repartir las propinas de sus trabajadores a través de los sindicatos, Grupo Vidanta, una de las cadenas hoteleras más grandes e importantes de México, señaló que su hotel en la Riviera Maya paga directamente las propinas a sus trabajadores.
“En estricto apego a las mejores prácticas del sector, Vidanta Riviera Maya no reparte las propinas por medio de ningún sindicato, siempre lo ha hecho y lo continúa haciendo directamente con sus colaboradores,”, dijo en un comunicado.
Héctor de la Cruz, especialista en Derecho Laboral del despacho De la Vega & Martínez Rojas, señaló que es ilegal que los sindicatos sean intermediarios en la repartición de las propinas.
“En términos de ley las propinas forman parte del salario de los trabajadores de hoteles, restaurantes, bares, etc. Siendo el producto de su trabajo, ningún tercero puede intervenir”, dijo.
Añadió que la propina, al ser una cantidad que el cliente entrega de manera voluntaria como agradecimiento por un servicio no está sujeta a revisión alguna.
Dijo también que centrales como CROC y la CTM generan miedo al boletinar a los trabajadores que reclaman sus derechos para que no sean contratados en otras empresas, pero no es algo ilegal.
“Desafortunadamente esta práctica que se conoce como poner en el índice a los trabajadores sigue siendo utilizada, y con eso los patrones y sindicatos mantienen el control generando miedo a no poder encontrar otro trabajo, sin embargo esto jamás ha sido lícito”
Dijo que en su opinión, el marco jurídico para evitar estas prácticas está puesto, “sólo hay que usarlo”. Con información de Bertha Becerra

























