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Méxicoviernes, 28 de octubre de 2022

México, según Call of Duty

La versión del México que Call of Duty retrata es una instantánea actual de un país que permanece en guerra con sí mismo, sin visos de terminar a pesar de lo que se diga

Erick Ramírez l El Sol de México

Lo anterior, por supuesto, es una ficción. La trama que le cuento es la de la más reciente entrega del videojuego Call of Duty; sin embargo, la encrucijada en la que se encuentra, entretenimiento y creación de cultura, resulta relevante.

Así que se puede argumentar que esta serie de videojuegos es uno de los productos de entretenimiento más consumidos a nivel global y de mayor influencia.

Y en esta ocasión ha decidido relatar su versión del México actual.

En su última edición –salida al mercado durante esta semana y que por supuesto quien escribe ya se echó completa– se dibuja al pueblo ficticio de Las Almas como una república por sí sola gobernada por el narcotráfico.

Casualmente, Las Almas se encuentra en lo que es hoy Reynosa o Matamoros, Tamaulipas. En esa frontera no existe gobierno más allá de la voluntad del cártel que lleva el mismo nombre del lugar.

-"Nunca había estado en México" –refiere uno de los héroes al pisar el suelo nacional en busca de las armas de destrucción masiva.

-"Esto no es México, esto es Las Almas" -le contesta el coronel de las Fuerzas Especiales Mexicanas Alejandro Vargas, quien sirve para contar que en el país aún hay buenos soldados.

Los sicarios van fuertemente armados, montados en camionetones sin empacho por las calles de Las Almas, reparten globos a los niños, pero también justicia, orden y muerte según les plazca.

El Ejército mexicano, de acuerdo con este relato, no sólo no combate, sino que presta protección al cártel y hace las tareas de mercenarios y policías.

La líder es una ex teniente del Ejército llamada Verónica García, convertida en criminal tentada por los lujos de esa vida, dándole eco al origen de algunos cárteles reales como el de Los Zetas.

Sin embargo, la versión del México que Call of Duty retrata es una instantánea actual de un país que permanece en guerra con sí mismo, sin visos de terminar a pesar de lo que se diga.

A pesar de décadas de intentos, gobiernos de diferentes ideologías siguen sin poder brindar las más mínimas condiciones de seguridad a sus gobernados.

En tanto la corrupción es un mal que sigue minando la confianza en instituciones e incluso continúa atrayendo a servidores públicos jurados a las filas del crimen.

Así como Medio Oriente es la tierra del terrorista, somos entonces el país de los narcos, de la cultura del no Estado, según la industria del entretenimiento global.

No hay mañanera que pueda cambiar eso.

Formada con aquel humeante café zapatista de la Fes Aragón-UNAM. Edito, escribo y monitoreo. Uno de mis mantras favoritos está inspirado en una frase de Dewey (Malcolm el de en medio): No importa lo que pase… rockanrolea

Vania Solis

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