Libia protagoniza catástrofe migratoria
Miles de personas procedentes de África desean huir de un país que los persigue, violenta y hasta asesina
AFP
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"Nos han agredido, humillado, muchos de nosotros hemos sido heridos", deplora Halima Mokhtar Bshara, una migrante sudanesa originaria de Darfur, una región devastada por la guerra.
"Todos estamos muy cansados. Pero no tenemos adónde ir, incluso nos echan de las aceras", cuenta a la joven, de 27 años, con voz triste.
Junto con cientos de personas, asistieron a una sentada frente a la oficina local del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que suspendió temporalmente sus actividades esta semana debido a una presión migratoria creciente.
Frente al edificio del ACNUR, decenas de migrantes y refugiados, entre ellos niños pequeños, duermen en el suelo desde hace varios días, en total indigencia, con la esperanza de que les atiendan.
"Por nuestra seguridad, pedimos que nos evacuen", dice una de las pancartas. "Libia no es un país seguro para los refugiados", reza otra.
Quienes no logran zarpar, se quedan atrapados en un país sumido en el caos desde 2011. Las ONG suelen llamar la atención por los malos tratos de los que son víctimas migrantes y refugiados.
Ayer, el Ministerio del Interior libio desmintió cualquier uso excesivo de la fuerza tras esa evasión, afirmando en un comunicado "respetar los derechos humanos en la cuestión migratoria".
Pocas horas antes de la fuga colectiva, el ACNUR reiteró su llamamiento a las autoridades libias "para que autoricen la reanudación de los vuelos humanitarios fuera del país, suspendidos desde hace casi un año".
Las migraciones han estallado después del caos que siguió a la revuelta y que favoreció el desarrollo del tráfico de seres humanos y la multiplicación de las travesías clandestinas.

























