Prospectiva en el sistema internacional
Por Luis Amador
Cada evento parece amplificar al siguiente, creando la sensación de que vivimos en “un mundo con más fragilidad”, un entorno en el que la incertidumbre dejó de ser excepción para convertirse en regla.
Pensar el futuro, en este contexto, es más que un ejercicio intelectual: es un imperativo político. Si los Estados y las instituciones siguen respondiendo de manera reactiva, quedarán atrapados en una espiral de crisis que siempre llegan demasiado rápido.
Por eso, estudiar futuros no es solo imaginar escenarios. Es también un ejercicio de responsabilidad democrática. Significa preguntarnos: ¿qué tipo de sistema internacional queremos?
La prospectiva no promete respuestas definitivas, lo que ofrece es una brújula. Y en un tiempo de tormentas múltiples, quizás eso sea justamente lo que más necesitamos.

















