En la montaña de Oaxaca es más fácil encontrar comida chatarra que frutas y verduras
En Santa María Peñoles, municipio de la montaña de Oaxaca, no faltan los tendejones que ofrecen refrescos o papas
Luis Ramírez / Corresponsal
En Santa María Peñoles, municipio de la montaña de Oaxaca, se encuentran tendejones de lámina o de madera donde se ofrecen refrescos, pastelitos, papas y demás productos con etiquetado de exceso de azúcares.
Aquí, en lo más alto de la montaña, es difícil encontrar una fruta o una verdura en cualquier tienda, pero no puede faltar el refresco o toda clase de galletas y frituras, hasta mezcal.
“En cualquier tienda puede usted encontrar ese tipo de comida”, dice don Hilario Rojas Hernández, suplente del presidente municipal, en referencia a los alimentos ultra procesados de empresas trasnacionales.
Y es él mismo quien aclara que en muchos casos lo que no hay es dinero entre la gente para comprar ese tipo de productos, porque “son muy caros”.
Santa María Peñoles es el último municipio de la región de los Valles Centrales, puerta de entrada a la Mixteca alta, localizado en el centro oeste de Oaxaca, en el distrito de Etla.
Además, según datos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, está entre los lugares con mayor grado de desnutrición infantil.
De acuerdo con datos del Reloj de la Desnutrición, elaborado por la organización de la sociedad civil Dirección de la Nutrición, más de 300 niños de esta comunidad enfrentan este padecimiento derivado de la pobreza alimentaria.
En Oaxaca está vigente desde 2020 una ley que prohíbe la venta de comida chatarra a menores de edad, pero no se ha aplicado de manera efectiva porque no tiene forma de sancionar a quien la incumpla.
En el estado de Oaxaca hay altos niveles de marginación y padecimientos de obesidad, diabetes e hipertensión.
La organización no gubernamental Mi escuela saludable sostiene que 95 por ciento de las escuelas primarias y secundarias de Oaxaca viola la ley de alimentos y bebidas permitidos y no permitidos, al vender refrescos y comida chatarra.
Al respecto, se solicitó a los Servicios de Salud de Oaxaca una entrevista con el responsable del área correspondiente, pero al cierre de edición sólo se entregó de respuesta una tarjeta informativa en la que señala lo siguiente:
Santa María Peñoles cuenta con 31 agencias municipales y de policía y núcleos rurales, con ocho mil habitantes que viven dispersos entre las montañas. Hay comunidades que se encuentran a dos y hasta tres horas de distancia de la cabecera municipal.
Son estudiantes que a diario caminan de dos a tres horas para ir a la escuela secundaria del lugar o al único CBTyS que hay en el municipio. De regreso son otras tres horas.
“Aquí la gente vive muy pobre en alimentación, necesitamos el apoyo del gobierno, porque tenemos el problema de la escasez de alimentos”, dice el presidente municipal de Santa María Peñoles, Román Ramírez Chávez.
A pesar de esta situación, el edil indica que el consumo de refrescos, frituras, galletas y demás comida chatarra no es excesivo en la comunidad, porque se ha concientizado a la población del peligro de consumir alimentos ultra procesados.
Considera que la desnutrición infantil en el municipio es de 10 por ciento, la cifra se incrementa hasta 50 por ciento en adolescentes y adultos.
Ramírez Chávez admite que las empresas han llegado hasta los lugares más apartados de este municipio, porque “no se les puede prohibir el paso”, pero precisa que la demanda de estos productos no es muy alta en su municipio.
La mala calidad de la dieta, caracterizada por el consumo excesivo de productos ultra procesados y bebidas azucaradas, es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades crónicas, advierte el estudio.
Agrega que 76 por ciento de la población adulta en Oaxaca enfrenta inseguridad alimentaria, lo que supera la media nacional que es de 59 por ciento.
Las comunidades rurales y de mayor grado de marginación son las más afectadas, debido a la falta de infraestructura adecuada para el acceso a alimentos frescos y saludables.
Por el contrario, los productos ultra procesados son más accesibles y presentan una alta demanda, perpetuando un ciclo de mala nutrición que contribuye al aumento, señala El Poder del Consumidor.
Es crucial implementar políticas que promuevan el acceso a alimentos saludables y la educación nutricional para revertir esta tendencia, dice El Poder del Consumidor.
Don Hilario Rojas Hernández cuenta que a diario camina tres horas de su domicilio para llegar al palacio municipal. En esta ocasión aprovecha una parada en un tendejón para comprar un jugo ultra procesado.
Todavía le faltan varios kilómetros para llegar a su casa, la tarde está cayendo y seguramente llegará ya entrada la noche.






























