Las demandas son de aspirantes que fueron rechazados por motivos que van desde presentar una credencial para votar vencida, un título profesional irregular y hasta haber sido dirigente partidista
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
La historia reciente de México está marcada por un logro que redefine el horizonte nacional: 13.4 millones de personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024. Bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, esta transformación no fue producto del azar, sino de una visión clara: “por el bien de todos, primero los pobres”. Esa máxima, elevada a política de Estado, priorizó a quienes habían sido sistemáticamente excluidos, demostrando que atender a los marginados fortalece la economía en su conjunto.
En 2018, el país enfrentaba una realidad alarmante: 41.9 por ciento de la población vivía en pobreza, es decir, 51.9 millones de personas, de acuerdo con el Coneval. Programas previos, como Prospera, operaron más como paliativos clientelares que como soluciones de fondo. Entre 2010 y 2018, la pobreza permaneció estancada entre 42 y 46 por ciento, con cerca de 53 millones de mexicanos atrapados en la misma condición.
El cambio llegó con una estrategia integral. El salario mínimo registró un incremento real de 116 por ciento, al pasar de 88.36 pesos diarios en 2018 a más de 207 en 2024. Las pensiones universales para adultos mayores hoy benefician a más de 12 millones de personas. Sembrando Vida otorga ingresos a más de 400 mil campesinos y fortalece la soberanía alimentaria. Jóvenes Construyendo el Futuro ha incorporado a más de 2.6 millones de jóvenes al mercado laboral con capacitación remunerada. Estas políticas transformaron los ingresos de millones de familias y redujeron desigualdades históricas.
El impacto fue contundente: en 2022 la pobreza se redujo a 36.3 por ciento (46.8 millones), y para 2024 descendió al 29.6 por ciento, lo que representó 8.3 millones adicionales fuera de esa condición en apenas dos años. La pobreza extrema retrocedió de 8.7 millones de personas (7 por ciento) en 2018 a 6.9 millones (5.4 por ciento) en 2024.
Los beneficios sociales alcanzaron una dimensión inédita. En 2024, el ingreso promedio de los hogares creció 15.66 por ciento, llegando a 77 mil 864 pesos trimestrales. El salario mínimo recuperó por primera vez la capacidad de cubrir 100 por ciento de la canasta básica, garantizando seguridad alimentaria a millones de familias trabajadoras. La pobreza laboral descendió al 33.9 por ciento en 2025, su nivel histórico más bajo, mientras la informalidad cayó al 52 por ciento. Esto permitió que millones de mexicanos accedieran a empleos con prestaciones, salud, educación y vivienda, elevando su calidad de vida y aportando estabilidad económica al país.
Hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum recibe esta herencia y la proyecta hacia el futuro. En sus primeros meses ha mantenido el modelo de humanismo mexicano, articulando programas sociales con desarrollo sustentable, inclusión digital y generación de empleos formales. Su gobierno se propone erradicar la pobreza extrema en 2030, consolidando así un legado que no solo saca a la gente de la marginación, sino que le garantiza derechos plenos y permanentes.
El saldo es contundente: México dejó atrás la inercia de la pobreza crónica y demostró que la redistribución no es caridad, sino inversión social que produce estabilidad y prosperidad. Ese es el verdadero legado histórico que hoy encarna Claudia Sheinbaum: cuando se gobierna para las y los pobres, se gobierna mejor para todas y todos.