elsoldemexico
Análisisviernes, 18 de marzo de 2022

Don Salvador Novo

Por Miguel Reyes Razo

"Apenas la mencionaron, respingué"

"Me es imposible disfrutar de la dicha de apadrinarlos. Soy un hombre pobre. Sí, obtuve un premio de varios miles de pesos. Que no me hacen rico, No. Qué va. Apenas un poco menos pobre."

"Pues construí el Teatro "De la Capilla·". Con mis ahorros, con hipoteca, con compromisos de trabajo, ediciones de libros conmemorativos -muy caros-, conferencias. Ya está.

"Tenía un jaibol en la mano. Estábamos en mi oficina. No rechazó mi petición y me animé.

"Y mire usted, licenciado. Sería muy conveniente que después de la última función los espectadores tuvieran un lugar para cenar. O ...

"Y Uruchurtu nos pavimentó y embelleció todo esto. Y me dio la licencia para vender bebidas alcohólicas. Me ayudó mucho. La Capilla da trabajo a muchos. A actores y tramoyistas, carpinteros, electricistas. En fin. Y el restaurante, ni se diga."

Don Salvador Novo ingenioso, mordaz. Convertía en filoso estilete la palabra.

Me lo contó:

Don Ignacio López Tarso lo recuerda en sus años de estudiante de Teatro en Bellas Artes. "Salvador Novo dejaba la Dirección de la escuela. Celestino Gorostiza lo reemplazaría:

"Se acabaron las "novotadas” -dijo Gorostiza

"Y llegó el "celestinaje"- le devolvió el escritor.

La estudiosa, sensible y educada Susana Rivera Fernández recuerda el día en que tras agradecer elogios a sus llamativos anillos, le confió: "Observe bien éste. Un mecanismo lo descubre. Aquí se pueden depositar mortales venenos; vea".

En diciembre de 1973 mi maestro Jacobo Zabludovsky me llamó:

"Salvador Novo está muy grave. Lo internaron en el Centro Médico Nacional. Ve a verlo. Prepara la nota..

"Aquí me tienes, Miguel. Muriéndome".

A mediados de enero de 1974 desapareció Salvador Novo.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias