El mito de echarle ganas: #IngresoVital
Julián era gerente de una empresa con más de 100 personas, siempre trabajó horas extra que nunca le pagaron, estaba contratado por honorarios, sin prestaciones ni seguridad social; sin embargo, la empresa quebró y Julián consume sus ahorros en medicamentos para su mamá delicada de salud.
Carlos tiene maestría y trabaja por su cuenta más de 10 horas diarias, pues en ningún empleo le ofrecían un ingreso suficiente; lleva dos meses sin trabajo, los ahorros para continuar su formación profesional se van hoy en artículos de primera necesidad.
La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 desnudó las enormes desigualdades que vivimos en México y que afectan no sólo a las poblaciones históricamente reconocidas por su situación de vulnerabilidad, sino a un espectro mucho más amplio de nuestra sociedad.
El #IngresoVital es un programa temporal y no condicionado con el que se busca generar transferencias directas a personas en situación de vulnerabilidad que no cuenten con otros apoyos gubernamentales por un monto apenas por encima de la línea de bienestar.
Porque no basta con echarle ganas, ingreso vital ¡ya!

















