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Análisisviernes, 23 de mayo de 2025

Riesgo de recesión y estancamiento estructural

Indicadores recientes de la economía mexicana, relativos al consumo y la actividad económica, están reconfirmando un panorama de estancamiento y posible recesión. Lo grave es que, si la recesión acecha en el corto plazo, lo primero ya se ve como condición estructural.

Mientras que, en sus últimas perspectivas mundiales, de abril, el Fondo Monetario Internacional estimó que nuestra economía se contraerá 0.3% este año. La única, entre las más grandes, con previsión de recesión.

Son pronósticos no compartidos por el Gobierno Federal, al menos públicamente.

Soñar no cuesta.

En 2021, año del rebote de la recesión pandémica de -8.2% del PIB, México creó poco más de 846 mil empleos formales con un 6% de crecimiento económico.

Difícilmente llegaremos a 700 mil, aunque creciéramos en 2.7%, por las distorsiones de nuestro mercado laboral. De hecho, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó el 5 de mayo que en los últimos 12 meses se crearon apenas 43,500 empleos formales.

Nada de eso puede impulsar la demanda interna como lo hicieron hasta 2024, en combinación con aumentos extraordinarios a los salarios en la economía formal, medida que también alcanzó sus límites.

En abril, la variación habría sido de 0%, con descensos de 0.1% en ambos sectores.

Esto, viniendo de un avance atípico, por la tendencia, de 1% en el IGAE de febrero contra el mes previo y uno de 0.5% interanual, tras una caída de 0.2% mensual en enero, con 0% anual.

Por ese lado no va superarse el estancamiento. Tras tres décadas de crecimiento de alrededor de 2% anual promedio, que era insuficiente, ahora podríamos estar en uno de menos de la mitad.

Por ahí habría que empezar. Sería un principio de realismo y una verdadera decisión estratégica.

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