Grabar música en radiografías: así burlaron la censura soviética los entusiastas
Al final de la Segunda Guerra Mundial, la URSS limitó los contenidos occidentales, por lo que muchos libros circulaban a través de fotocopias y los discos eran prensados en viejas radiografías de rayos X
The Conversation vía Reuters
Dicha tecnología casera, bastante extraña, se convirtió en una forma de eludir la censura en la Unión Soviética, e incluso jugó un papel indirecto en su disolución.
Al final de la Segunda Guerra Mundial, la censura soviética se intensificó en un esfuerzo por reprimir una cultura occidental considerada amenazante o decadente.
Hoy las radiografías se producen y almacenan digitalmente. Pero durante la mayor parte del siglo XX se creaban películas fotográficas y se almacenaban en grandes filmotecas, lo que ocupaba mucho espacio.
Dado que las películas de rayos X expuestas no se pueden reutilizar, los hospitales solían reciclarlas para recuperar la plata que contenían.
Haciendo música con la medicina
En la Unión Soviética de los años 40, algunos ingeniosos transformaron películas de rayos X en discos musicales, grabando sonido sobre imágenes de cráneos, columnas vertebrales o manos
A pesar de la vigilancia estatal, bastaba una grabadora y una película desechada de rayos X para producir música prohibida en la Unión Soviética
Sin embargo, estas ingeniosas grabaciones se compartieron, compraron y vendieron completamente al margen de los canales oficiales durante las décadas de 1960 y 1970.
La capacidad de los ciudadanos para burlar la censura y difundir el pensamiento occidental, ya fuera a través de libros o de la música de huesos, contribuyó a socavar la legitimidad del gobierno.
Un oyente de la era soviética, entrevistado mucho después del colapso de la URSS, describió la alegría de escuchar estas grabaciones ilícitas:
* Profesor de Medicina, Artes Liberales y Filantropía, Universidad de Indiana. Traducción de El Sol de México.



























