Día del Cascarrabias: una fecha para abrazar a nuestro mal genio
¿Por qué los personajes malhumorados nos fascinan, nos representan y, en muchos casos, dicen más la verdad que los que son siempre amables y sonrientes?
Alejandro Castro / El Sol de México
Eso es lo que dice la teoría, pero como la realidad es mucho más compleja -y por lo tanto, rica- resulta que a muchos nos gusta no sólo que nos vean feo, sino que nos critiquen y que nos confronten casi hasta llegar a los insultos.
Diez años después, Fields aparecería, junto con muchos personajes también célebres, en la icónica portada del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles.
Tú me estás dando mala vida
Algo debe haber en nuestra psique que nos gusta, como dice el viejo refrán, la mala vida. Pero esa atracción hacia los gruñones no es masoquismo ni una simple preferencia estética.
Los expertos en psicología, narrativa y comportamiento social encontrado que nuestra fascinación por este tipo de perfiles tiene que ver con una identificación con nuestro propio lado oscuro.
Los personajes malhumorados suelen percibirse como más auténticos porque no buscan agradar ni ajustarse a normas sociales impuestas
Es decir, a través de ellos podemos ser tan groseros como queramos, sin que haya consecuencias.
Pero hay más. Los estudiosos también han visto que los personajes con rasgos “negativos” suelen tener psicologías internas más complejas que los personajes excesivamente buenos o simples.
O sea que preferimos personajes que tengan motivaciones profundas, conflictos internos o contradicciones, y que evolucionen, en lugar de personajes grises o completamente bondadosos.
Entonces sí, más vale malo por conocido…
Gruñones entrañables
Meursault, en El extranjero de Albert Camus, encarna a un hombre apático, distante y emocionalmente áspero
La cultura pop nos ha dado tantos ejemplos, que no alcanzarían las planas de esta edición para nombrarlos todos.
Einstein, Feynman y Chomsky también eran destacados miembros del club de los geniales, pero insoportables.
El cascarrabias suele ser quien no acepta las convenciones sociales y paga un alto precio emocional por ello.
¿Y las mujeres… son distintas?
Y así se las gastaban también Bette Davis, Katharine Hepburn, Joan Crawford y Greta Garbo entre muchas, muchas otras.
De dónde viene el mal humor
La irritabilidad se asocia específicamente con depresión y ansiedad en estudios longitudinales
Esto indica que estar de mal humor con frecuencia puede reflejar rasgos afectivos profundos más que reacciones a estímulos externos aislados.
Irritabilidad y desarrollo emocional
El mal humor, entonces, puede ser un síntoma de desequilibrio emocional o físico, no sólo una elección de actitud.
Factores sociales y culturales del mal humor
Relación entre emociones negativas y creatividad
Esto no implica causalidad directa, pero sí una co-ocurrencia robusta entre experiencias emocionales intensas y producción creativa, al menos en ámbitos artísticos.
Aún así, cabe subrayar que no siempre el mal humor aumenta la creatividad, aunque sí puede fomentar el pensamiento crítico o analítico en lugar de la ideación divergente libre.
En otras palabras, muchas personas pueden ser cascarrabias, pero no necesariamente ser geniales.
Y claro, tampoco tenemos que esperar a que llegue cada 29 de enero para aceptar y reírnos de nuestro mal humor… podemos ponerlo en práctica todo el año.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.






























