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Méxicoviernes, 1 de marzo de 2024

Los sueños empeñados en un banco

Dayanne asegura que no conoce a otra mujer trans que trabaje en un banco o puesto de alta dirección en una empresa, en su opinión esto se debe a la discriminación

Miguel Ángel Ensástigue / El Sol de México

El día comienza con una cumbia de Los Ángeles Azules o Yaguarú. Si hay oportunidad, unos tacos de canasta y un refresco bien frío son el desayuno perfecto antes de la jornada laboral.

Por la tarde, el tiempo transcurre entre la escuela y el cuidado de sus dos hermanos de 12 y 6 años. Entonces toma el papel de una segunda madre, pues revisar tareas, preparar la comida y comprar un helado también es parte de su rutina.

Las noches son variadas. A veces son para ver una película, otras para dormir y algunas más, aunque en muy raras ocasiones, sirven para ir de fiesta o prender un cigarrillo a la luz de la luna.

La vida de Dayanne es magia e inspiración pura. Su voz se entona modesta al mencionar que trabaja desde hace más de tres años en HSBC.

Su primer contacto con el mundo financiero fue en una casa de empeño, etapa donde también comenzó su transición a mujer.

Luego, mientras terminaba su licenciatura en Administración y Gestión en la Universidad Politécnica de San Luis Potosí, trabajó en un Banco Ahorro Famsa hasta que quebró en junio de 2020.

En su opinión esto se debe a la discriminación y falta de información que prevalece en la sociedad. Ella lo vivió cuando trabajó en la casa de empeño, ya que le asignaban tareas con un alto esfuerzo físico o simplemente no era reconocida como mujer.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) refieren que el campo, comercio o servicios personales son las principales actividades económicas en las que la comunidad LGBTQ+ está empleada.

Sólo una de cada 10 personas de este grupo tiene un trabajo administrativo, en gobierno o es director de un área empresarial.

La libertad que incomoda a las personas (1,400)

En el banco es directora de Seguimiento Comercial de la Banca Particulares y PyME, además de ser patrocinadora del Pilar LGBTQ+ del Consejo de Diversidad, Equidad e Inclusión.

El asombro de contar su vida en juntas del banco o personas que recién conoce es algo que le llena de orgullo y le motiva a luchar por una mayor inclusión.

“Para mí todas las personas son iguales, no me gusta segmentarlas. Siempre he sido abierta desde que lo decidí, cuando era pequeña. Muchas veces ser tan abierta puede incomodar a las personas”, comentó Matumay Gómez.

Para ella la falta de capacitación y formación cultural son algunos de los factores que han rezagado a la comunidad LGBTI+ a través del tiempo, provocando también una falta de visibilidad y oportunidades ante la sociedad.

“Todos somos personas y siempre tenemos que pensar cómo mejorar nuestra sociedad, yo siempre lo veo por mis hijos. Me gustaría que tengan una mejor sociedad, y para eso necesitamos crear valores”, destacó.

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