Tech trends / Escáner con justicia social
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEn México, la crisis de desapariciones de personas es una realidad triste y que cada año ha crecido de manera exponencial. Más de 124,000 personas han sido reportadas como desaparecidas o no localizadas, es como desparecer a todo el Estadio Azteca en un chasquido. Los colectivos de búsqueda y las “madres buscadoras” han emergido como pilares fundamentales en la lucha por la verdad y la justicia. Estas mujeres, sin experiencia en investigación o peritaje, han tomado picos y palas para hacer el trabajo que las autoridades, en muchos casos, han dejado de lado.
Un ejemplo estremecedor es el reciente hallazgo en Teuchitlán, Jalisco, donde un grupo de buscadoras descubrió restos humanos en lo que podría ser un centro de exterminio. La incertidumbre y la lentitud en la identificación de restos han sido un obstáculo constante, ya que los procesos tradicionales de reconocimiento pueden tardar meses o incluso años.
Ante esta crisis, la tecnología se ha convertido en una herramienta clave para acelerar la identificación de personas desaparecidas. Recientemente, el gobierno de México, en colaboración con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), respaldada por los gobiernos de Alemania y Noruega, ha implementado el uso de escáneres biométricos portátiles para identificar cuerpos y personas con vida de manera rápida y efectiva.
Estos dispositivos funcionan capturando huellas dactilares y comparándolas con bases de datos oficiales, como la del Instituto Nacional Electoral (INE). Lo que antes podía llevar semanas o meses en laboratorios forenses, ahora puede resolverse en cuestión de minutos. En tan solo un año de uso, estos escáneres han permitido identificar a más de 6,000 personas, tanto en servicios forenses como en fosas comunes. Además, han sido útiles para localizar a personas con vida que, debido a condiciones de salud o desorientación, no podían identificarse por sí mismas.
El impacto de esta tecnología es esperanzador. Para muchas familias, significa reducir la angustia de la espera y dar un cierre a la incertidumbre. Para los colectivos de búsqueda, representa una herramienta que puede hacer la diferencia entre encontrar a un ser querido o seguir buscándolo en la oscuridad. Sin embargo, también es necesario que el gobierno amplíe su uso y garantice que llegue a todas las regiones del país, especialmente aquellas donde la crisis de desapariciones es más profunda.
A pesar de las limitaciones, como la falta de registros biométricos de menores de edad o migrantes, estos escáneres son un paso hacia una solución más eficiente y más humana. En un país donde las madres buscan a sus hijos con las manos en la tierra, contar con tecnología que agilice la identificación de desaparecidos no es solo un avance, es un acto de justicia y dignidad.