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Culturaviernes, 24 de marzo de 2023

La tarde que ardió la Cineteca Nacional

Mientras se proyectaba La tierra de la gran promesa, el 24 de marzo de 1982, a las 17:50 horas, se escucharon explosiones

Manuel Cosme  l El Sol de México

Mientras se proyectaba La tierra de la gran promesa, el 24 de marzo de 1982, a las 17:50 horas, se escucharon explosiones que provocaron un incendio que consumió parte de riqueza cultural del país.

El filme era parte de un ciclo del director de ese país europeo, que exhibía dicha sala y luego de esta cinta iba a proyectarse El hombre de mármol.

La tierra de la gran promesa es una adaptación de la novela del escritor Wladyslaw Reymont, y narra la búsqueda de Polonia para dejar de ser una nación semifeudal y convertirse en un país capitalista.

El público no acabó de ver La tierra de la gran promesa, porque tras el estallido vino el humo y una lengua de fuego brotó de la pantalla y con ello inició una tarde noche desastrosa para el cine mexicano.

El personal de la institución empezó el desalojo de las salas de exhibición, trató de hacerlo con cuidado, pero el estruendo de las explosiones provocó el pánico entre los espectadores, quienes pretendieron salir del recinto desordenadamente.

Los estallidos registrados fueron de tal magnitud que casas ubicadas a medio kilómetro a la redonda sufrieron la ruptura de sus vidrios.

A la hora de que inició el fuego, había cerca de mil personas en el inmueble, entre público, trabajadores e invitados a la inauguración de una exposición.

Por eso, en la ya noche de ese 24 de marzo, el fuego y el humo avanzaban rápidamente por todo el edificio, a pesar de que los vulcanos lanzaban y lanzaban chorros de agua y de químicos para apagar la conflagración, la cual parecía avivarse con el paso del tiempo.

A las 20:00 horas llegó Margarita López Portillo, directora general de Radio, Televisión y Cinematografía, a la Cineteca Nacional, que para ese momento ya estaba envuelta en llamas.

La funcionaria aseguró que ante esto solicitó recursos por 25 millones de pesos para cubrir las bodegas con material aislante, pero no le autorizaron el presupuesto para eso.

Ella, como muchos cineastas mexicanos, reconoció la pérdida del archivo histórico del cine de México.

El saldo inicial de la tragedia fue el fallecimiento de tres bomberos, de un hombre y una mujer, y 57 personas lesionadas.

También, el fuego acabó con fotografías, materiales impresos, y piezas de películas de Sergio Einstein, cineasta ruso, revistas, algunos de ellos irrecuperables.

La información de las secuelas del incendio perdió fuerza en los días siguientes, la cifra oficial de muertos fue la misma, aunque no fue posible comprobar si los cuerpos de emergencia rescataron más cadaveres entre los escombros.

En total, seis personas murieron y 65 sufrieron lesiones e intoxicaciones.

La película muestra al recinto infestado por el fuego, al día siguiente el panorama de escombros y seis meses después lo demolieron.

Formada con aquel humeante café zapatista de la Fes Aragón-UNAM. Edito, escribo y monitoreo. Uno de mis mantras favoritos está inspirado en una frase de Dewey (Malcolm el de en medio): No importa lo que pase… rockanrolea

Vania Solis

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