Gayosso brinda un último adiós digital
La empresa creó una aplicación para solo contratar sus servicios, sino también un espacio privado para enviar mensajes de aliento y recuerdos de familiares
Rubén Romero / El Sol de México
Los servicios funerarios, un sector históricamente tradicional, busca con esta app equilibrar dos exigencias clave: transparencia operativa y sensibilidad emocional.
En la práctica, eso implica que cada paso —desde la recolección del cuerpo hasta el inicio de la velación— se notifica y se documenta, garantizando certeza para la familia.
Pero al mismo tiempo, se integran herramientas de apoyo emocional que permiten acompañar a los dolientes de forma personalizada y respetuosa.
La aplicación, por ejemplo, permite ver en tiempo real el estatus del servicio, saber cuándo se entregaron las flores o en qué momento se completó el embalsamado.
La app proporciona acceso a kits de apoyo tanatológico, pláticas de contención y recursos diseñados para diferentes tipos de duelo, según la causa del fallecimiento.
Además, se habilita un espacio conmemorativo digital, donde se pueden compartir esquelas, dibujos, notas y fotografías, permitiendo que incluso quienes no están presentes físicamente participen en el homenaje.
Un eje fundamental del servicio digital es la privacidad. La familia titular del servicio decide qué tan público o privado será el homenaje.
Desde la aplicación, puede controlar quién accede al espacio digital y qué tipo de interacciones se permiten.
“No hacemos pruebas en vivo con las familias. Esta tecnología se lanza solo cuando está madura, porque entendemos que cada ceremonia es única e irrepetible”, explican desde la empresa.
Además de la gestión del servicio y el acompañamiento emocional, la plataforma centraliza la documentación legal y administrativa.
Desde ahí se pueden generar facturas, revisar trámites y resolver aspectos logísticos, liberando a las familias de esa carga en momentos de vulnerabilidad.
A pesar de estas innovaciones, el mercado mexicano enfrenta un reto estructural: la baja cultura de previsión.
“La cultura de la muerte en México es festiva, pero evitamos hablar del momento en que llegará”, explican.
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