A la sombra / Claudia Sheinbaum Pardo
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónLa presidenta Claudia Sheinbaum Pardo relató que durante una visita a Ometepec, Guerrero, rechazó un obsequio que, según le dijeron, provenía del exgobernador Ángel Aguirre Rivero. La mandataria explicó que una mujer se acercó para entregarle el presente, pero ella respondió: “No, no, muchas gracias. Yo no recibo regalos de ellos”. Al ser cuestionada sobre el motivo, Sheinbaum precisó: “¿Por qué me manda un regalo un exgobernador?, ¿qué significa? Además ni lo conozco, ni tengo deseos de conocerlo”. Reiteró que valora profundamente los presentes que le ofrece la gente humilde —como un huipil, un mantel o fruta— por ser muestra de cariño, pero subrayó que no acepta obsequios de políticos.
A varios preocupó la declaración de culpabilidad de Ismael El Mayo Zambada ante la justicia de Estados Unidos, pues el capo mexicano aseguró haber sobornado a múltiples policías, políticos y mandos militares para poder operar su organización criminal. Aunque la defensa del exlider del Cártel de Sinaloa advirtió que su cliente no dará nombres (al menos para el juicio público) de los supuestos funcionarios que le facilitaron sus actividades delictivas, dicen que podría servir como testigo en otros casos que las agencias estadounidenses consideren de interés; incluidos, por supuesto, personajes del ámbito político.
Por cierto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó la afirmación del senador Gerardo Fernández Noroña, quien advirtió una fractura interna dentro de la 4T y consideró que la oposición fuerte va a salir dentro del movimiento. “No, no coincido para nada. Hay mucha unidad en nuestro movimiento, mucha; entonces, no, no coincido en nada de lo que dijo”. Aseguró que en Morena hay mucha unidad. Añadió que este tipo de declaraciones no le generan inquietud, pues “en nuestro movimiento hay libertad, cada quien tiene una opinión”, aunque reiteró que el objetivo común es el bienestar del pueblo de México.
El gobierno federal y la administración de Evelyn Salgado firmaron un convenio para destinar poco más de un millón de pesos a la operación del Centro de Justicia para las Mujeres en Tlapa de Comonfort, Guerrero. Se trata de un subsidio federal que busca garantizar el acceso a la justicia en una de las regiones más golpeadas por la violencia de género y el rezago social, la Montaña guerrerense.
El documento, suscrito por la subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, Ingrid Aurora Gómez Saracíbar, y la gobernadora Evelyn Salgado, obliga a ambas partes a aplicar los recursos bajo criterios de transparencia y con apego a la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. La aportación federal asciende a 1 millón 70 mil 701 pesos, etiquetados para equipamiento y operación del centro, que desde 2013 atiende a mujeres indígenas y mestizas víctimas de violencia en 20 municipios.
El anexo técnico muestra la crudeza de la carencia: el Centro requiere desde computadoras y archiveros hasta un vehículo para atender diligencias en comunidades aisladas. La petición no es burocrática: entre 2022 y 2024 el centro brindó más de seis mil 800 servicios, incluidos albergues de emergencia para mujeres expulsadas de sus hogares por la violencia de pareja, que sigue siendo la más recurrente en la región. Por eso suena a poco lo que se destina a esta causa.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, anunció que en 2026 iniciará la construcción de dos nuevos penales en la entidad, uno destinado a internos de “bajo impacto” y otro de “alta seguridad”. La mandataria reconoció que actualmente existen centros penitenciarios con sobrepoblación y señaló que todavía se analiza la zona donde serán edificados, así como el monto de inversión. El anuncio se da tras el motín registrado el pasado 2 de agosto en el Cereso de Tuxpan, que dejó ocho personas fallecidas y diez lesionadas. La pregunta que todos se hacen es quién construirá los penales y si esas empresas son las mismas que tuvieron problemas con Andrés Manuel López Obrador.
Por más quejas de usuarios nacionales e internacionales, el Aeropuerto de la Ciudad de México sigue operando con múltiples deficiencias. La saturación en la terminal aérea y la urgente necesidad de mejorar la infraestructura causa aglomeraciones dentro y fuera de las instalaciones que, si bien recaudan anualmente más de 14 mil millones de pesos, el dinero se va a pagar los intereses que generó la cancelación del Aeropuerto de Texcoco; por cierto, en aquella zona del lago que fue declarada área natural protegida, se comenzaron a detectar asentamientos irregulares.