La emboscada de Morena
A última hora se modificó el recinto, un acto de mala fe que rompe con cualquier protocolo de respeto institucional. No se trataba de dialogar, sino de desorientar y tensar.
Y como cereza en el pastel, tampoco querían a los medios de comunicación presentes. Hicieron hasta lo imposible para que un ejercicio democrático se llevara a cabo.
La ciudadanía de Miguel Hidalgo, y de toda la ciudad, debe saber que lo que presenciamos es el abuso de poder de una mayoría que no tolera la disidencia y que usa la ley no para servir, sino para hostigar.
Cuando el Congreso de la Ciudad de México transforma la comparecencia de un alcalde en un escenario de emboscada y sabotaje político, el Poder Legislativo deja de funcionar como el contrapeso democrático que debería ser.
Penosamente quien pierde aquí es la ciudadanía, ¿hasta cuándo vamos a entender que el servicio público es para construir una mejor ciudad y un mejor país? No para pugnas mediáticas que erosionan nuestra democracia.
*Especialista en temas de Desarrollo y Planeación
