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Análisismartes, 8 de julio de 2025

El inconsciente social de la discriminación

La pregunta que subyace a esta serie de acontecimientos es tan urgente como dolorosa: ¿qué nos dicen estos actos de nuestra sociedad, de nuestra ciudad, de nosotros mismos?

No basta con leyes ni con castigos. Hace falta una revolución ética que rehumanice nuestra vida cotidiana. Y esa rehumanización empieza en el lenguaje, en la mirada, en el gesto. En la decisión de no repetir lo que nos destruye.

La historia —como Penélope— teje y desteje los hilos del destino social. Hoy, nos toca a nosotros decidir si queremos seguir tejiendo odios o si estamos dispuestos a construir algo distinto.

“Una ciudad que no se mira a sí misma con honestidad está condenada a repetirse en sus fracturas.”

Que no se diga, al menos, que no lo vimos venir.

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