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Análisislunes, 22 de agosto de 2022

Las mujeres al centro de la sucesión

Nos ponen en el centro. Estamos en la disputa del discurso político, el de los hombres y el patriarcado. Existe nuestra voz, construida por el movimiento de los años 70 que dio lugar a la potente nueva ola, la de la marea verde, el anarquismo y las jóvenes contestatarias.

Pensamos que habíamos logrado algo. Hay, estoy segura, avance de las conciencias, mujeres que levantan reivindicaciones precisas, que hablan de género y feminismo, contra la impunidad y la simulación.

Al mismo tiempo, desde el poder, las leyes, políticas públicas y programas con claroscuros desaparecen, y la realidad es la persistencia de la discriminación y la violencia feminicida, visible y creciente.

Se dirá que hay una discusión abierta sobre las diversidades sexuales —que nosotras abrimos—, usada para borrarnos, y pensamos que finalmente se despenalizaría el aborto. Pero…

Hoy nos tunden en la cara con la desaparición de programas, la disminución de recursos, instituciones, algunas conseguidas con sangre. Se derrumban o se abandonan.

Vivimos de manera agigantada el desprecio y el machismo, la violencia política contra las mujeres, violencia familiar. Cero recursos para los cánceres femeninos y niñas sin escuela, frente a las mentiras del gobierno.

Sí, pero el discurso político habla de nuestros derechos, cada vez más en las precampañas presidenciales, sólo como botín político.

Hoy, las mujeres, somos vistas como la mitad de los votos y la mitad de la fuerza de trabajo, pero nuestros derechos específicos, como mujeres, son violentados y arrumbados.

En los partidos de oposición no se les mueve un pelo, y el nuevo partido de Estado, Morena, aplaude y ensalza a los perpetradores de la violencia.

*Periodista, directora el portal informativo SemMéxico.mx

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