UNAM y prevención de las violencias
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónDesde luego que hay varios y graves temas que abordar en cuanto a las tensiones sociales y conflictos armados, sobre todo en Estados Unidos y las multitudinarias protestas movilizadas bajo la consigna No kings, así como el inicio de una serie de agresiones recíprocas, comenzadas por Israel en contra de Irán; la importante reunión del G-7 en Alberta. Canadá, sin dejar de lado, por supuesto, el clima de violencia e incertidumbre que se vive en varias partes de nuestro país.
Pero justo por estos acontecimientos, entre otros, es que la presentación el pasado miércoles 11, a las 11.00 horas, en la Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Programa Universitario de Cultura de paz y erradicación de las violencias, cobra particular relevancia.
La ceremonia, estuvo encabezada por el doctor Leonardo Lomelí Vanegas, quien a su vez fue acompañado por destacadas personalidades del ámbito académico y de representantes del gobierno federal. De forma remota, hicieron uso de la palabra los secretarios de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez y de Relaciones Exteriores, el exrector, Juan Ramón de la Fuente. De manera presencial, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado, completó las intervenciones de funcionarios del equipo de trabajo de la presidenta, Claudia Scheinbaum Pardo. También asistieron los exrectores José Sarukhan Kérmes, José Narro Robles y Enrique Graue Whiechers y el obispo Ramón Castro y Castro, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, entre otros distinguidos asistentes.
“Esta casa de estudios, no puede permanecer neutral ante el resurgimiento de visiones autoritarias, extremismos religiosos, nacionalismos (excluyentes, agregado mío) y xenofobia”, afirmó el rector de la UNAM. A esta importante aseveración, siguió una serie de argumentos dirigidos a tomar conciencia respecto de las perniciosas manifestaciones de la violencia cotidiana y que amenazan con convertirse en parte de la normalidad.
La presentación de la estrategia de Cultura de paz: un semillero universitario, es una decidida y trascendente participación de la UNAM, en un contexto nacional e internacional, caracterizado por un creciente/peligroso proceso de polarización procedente e incluso, auspiciado, así como la incidencia de las manifestaciones de la inseguridad pública que tienen su origen sobre todo, en la aceptación, que pareciera una inercia inconsciente, por parte de algunos segmentos de la sociedad. Esto último, es sin duda, el principal riesgo que puede impedir la recuperación de la tranquilidad y condiciones pacíficas en nuestro país. Es decir, que le demos carta de naturalización a las violencias como condición existencial de nuestra cotidianeidad.
El rector Lomelí Vanegas, anunció medidas como la creación de diplomados, asignaturas, grupos de estudio e incluso convenios internacionales, para apuntar propuesta viables y asequibles tanto para la comunidad universitaria, como para la sociedad en general, para contener las expresiones sistemáticas de las violencias. A partir de que la seguridad pública, tiene como bienes a tutelar, la integridad física de la persona, de sus bienes y el libre ejercicio de sus actividades diarias, es como pueden aplicarse procedimientos que se enfoquen a las esas violencias “primarias” como son la intrafamiliar, los acosos sexuales y las reyertas vecinales. Por eso durante la presentación del programa, el énfasis hecho sobre la igualdad de genero, cobró y con sobrada razón, un papel central para la recuperación de las condiciones de convivencia. Bienvenido el esfuerzo y propuestas de la UNAM. Las estructuras de los gobiernos y la sociedad, las requieren.