Humor en tiempos de histeria
Hoy, la angustia y el humor desfilan juntos por su propia alfombra roja rumbo a la cultura del instante. Se es amargo o intenso, o ligero, incoloro pero simpático: cualquier cosa menos auténtica por más de treinta segundos.
Ya no hace falta talento. Basta con una conexión decente a internet y un poco de tiempo libre... ese tiempo que milagrosamente aparece entre dos crisis existenciales y tres intentos fallidos de meditación guiada.
Allí, en la caricatura, nos enfrentamos a lo que evitamos todos los domingos por la tarde: la muerte, el vacío, la política, y lo peor de todo, la familia. Pero claro, como está dibujado, da risa. Porque nada sana más rápido que un colapso emocional renderizado en 2D.
Detrás de cada meme, hay un trauma con filtro. Detrás de cada sketch, una confesión no resuelta. Y detrás de cada filtro de perrito… bueno, a veces solo hay un adulto agotado con ganas de desaparecer un rato.

















